En caída libre

Per Wenley Palacios

España ha perdido la soberanía económica. Las naciones que nos mandan, porque les debemos dinero, han exigido a Zapatero una reforma laboral que durante años se ha negado a hacer. El Vicepresidente Cuarto del Gobierno, así llaman a Manuel Chaves el de UGT, en alianza con CCOO, se lo impedía. Estos Sindicatos, esquiroles pagados por el Gobierno, tienen tanta fuerza que toda la política de ZP ha estado, durante seis años, supeditada a ellos, para que no le montaran una huelga general. A cambio de su silencio les han regalado dinero a mansalva. No es extraño ver a Chaves y a Toxo, mano a mano, comer en el Hotel Villamagna de Madrid, mientras hay cinco millones de parados, de los cuales dos millones ya no cobran paro, y muchos pensionistas han de comer de caridad en los comedores de las Órdenes Religiosas o de Cáritas. De la inacción ante lo que pasa han sido tan culpables los Sindicatos como el Gobierno. Ha habido una conversación privada entre Zapatero y Chaves, el jueves anterior a la Reforma Laboral, para llegar a un pasteleo. La Reforma no tocará los puntos que sirven de fuente de ingresos a los Sindicatos, ni los que puedan restarles poder. Sólo reformará en apariencia, sin llegar a fondo en los temas importantes, a cambio la huelga sindical se aleja, será para el otoño, para que coincida con otros movimientos europeos y así disimular.

Los Sindicatos no representan a nadie, como se vio en la huelga de funcionarios, que fue un fracaso a nivel nacional. Los empresarios están presididos por quien no sabe manejar sus empresas y las lleva a la ruina. No se podía esperar otra cosa sino el fracaso de tanta reunión entre aquellos, éstos y el Gobierno. Ahora no hay más remedio que remangarse, hacer una reforma laboral por Decreto-Ley, inconstitucional, como ya sentenció el T.C. al Decretazo de Aznar por que este tema debe tramitarse por medio de una ley con su trámite parlamentario. El “decretazo nulo” de Zapatero, se pudo presentar a Europa el día 17, para que le examinen. Luego como Proposición de Ley irá al Parlamento para que los grupos políticos lo puedan devolver al Gobierno o modificarlo incluso totalmente. Nadie sabe en qué quedará. Dicen que entró en vigor el mismo día 17, tras su publicación en el BOE, pero es nulo y la Ley podría dejarlo en nada o cambiarlo de arriba abajo. Las trazas no son buenas. Duran i Lleida ha dicho que es un “churro” y todos están de acuerdo en que no creará empleo. El PP, si ve que no lo crea no lo apoyará. Estamos acostumbrados a las imposiciones de Zapatero, como la noche que se sacó el Estatut de la manga, olvidándose de la Constitución. Él confía en algo parecido, pero la baraka le abandonó hace tiempo. Ya nadie le cree, ni le respeta, y así se lo dicen los mandatarios europeos a Rajoy, a quien le preguntan cuándo habrá elecciones. No obstante, CIU lo apoyará, pues si cae el Gobierno y hay elecciones no le convienen que se celebren antes de las catalanas, que según las encuestas van a ganar. Estos independentistas nunca miran por el bien de todos, sólo por su partido sanguinario, acostumbrado a sangrar el dinero de todos los españoles.

     Ante este panorama y el anuncio de la subida de los Impuestos, nada menos que un 25% de las rentas del capital y hasta un 50% en las cuotas más altas del IRPF, los inversores extranjeros y los españoles que tienen capital en España, se lo están llevando. A alguno que lo tenía en negro lo han pillado en el Aeropuerto del Prat con sus billetes. En la Aduana de Andorra antes no miraban a los que iban, sólo a la vuelta por si se habían pasado en las compras. Ahora, al revés, a los que van les cachean y registran los coches como si buscaran drogas.

Zapatero no quiere renunciar a sus ideas socialistas, y entre ellas, a las que pregonaba Lord Keynes. Pero este economista pasó a la historia, está superado y reflotar una nación no se hace con sus recetas, sino con las que aplicó la escuela de Chicago, que al fin y al cabo no era más que la Escuela de Salamanca, aquélla que en el Siglo XVI crearon nuestros grandes pensadores y hoy, con lenguaje más moderno, es la que inspira a los grandes economistas, muchos Premios Nóbel de Economía, que rinden tributo a Francisco de Vitoria, Martín de Azpilicueta, Domingo de Soto, Diego Covarrubias y otros muchos.

Se ha demostrado hasta la saciedad que el aumento de los impuestos lo que produce es más paro, huida de capitales y menos recaudación, porque la gente desanimada con tan altos impuestos no trabaja y cierra empresas. A la vista de que el Estado se lleva la mayoría de lo que ganas y de lo que tienes, deciden dar carpetazo, esconder su dinero y esperar nuevos tiempos. Sin embargo, como demostró Aznar, al que tanto odian, cuando se bajan los impuestos la recaudación sube y se crean puestos de trabajo. No solamente lo vivimos hace unos años, también lo ha puesto en práctica Esperanza Aguirre en Madrid y ha subido la recaudación.

Zapatero no sabe que las leyes económicas no dependen de ideologías. La economía funciona, en virtud de unas leyes propias y al que las acata le va bien, y al que no, se estrella. No se trata de acomodar la economía a las ideas políticas de cada uno y a los ideales en que uno cree. No, la economía es independiente, tiene unas leyes fijas, como las físicas, como las que rigen el firmamento y las estrellas, y el que no quiera entender que las leyes económicas hay que respetarlas, sea liberal, sea socialista, sea lo que sea, se estrellará. Son leyes implacables como dice Juan Velarde Fuertes. “Desconocerlas sólo nos lleva a caer en el vacío, a veces desde lo alto de una torre”, escribí en un artículo publicado el 1 de julio de 2008. Así ha sido. Estamos en caída libre. Zapatero y sus Sindicatos son incapaces de remediarlo. Pero los independentistas de CIU por egoísmo lo van a mantener unos meses más. Desaparecieron los caciques que compraban, en el siglo XIX y a principios del XX, el voto por un duro, pero el duro salía del bolsillo del cacique. Ahora Zapatero compra voluntades, votos en las Cortes, pero lo paga, no de su bolsillo, sino del dinero del Presupuesto que es todos los españoles. Nos mete la mano en nuestro bolsillo.

cites

"perque yo, a manament de vostra senyoria, ho he tret de lati, en nostra vulgada lengua materna valenciana aixi com he pogut, jatssessia que altres l´hagen tret en lengua cathalana".
En el prolec de la seua traduccio del "Valeri Maxim"
Antoni Canals (1352-1419)

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