Al pare Costa

Per Juan Vanrell Nadal

Estimad Joan: aquesta primeras lletras te las escriuré en baléà. Creg qu’axí eu hevéssas volgud. Eu fatx emb una sòla intenció: déxà testimòni escrit de s’estima y de s’admiració que s’Acadèmi de sa Llengo Baléà té a sa téua tasca vital enamorada. Enamorada de Déu, còma bon jesuita, y còma bon enamorad de sa cultura y llengo valenciana. Tot un eczemple.

Sí, querido Joan, tu inesperada muerte nos tiene anonadados. Tú ya has recibido el premio y has oído de Jesús sus palabras consoladoras y eternas: “Ven bendito de mi Padre, siervo bueno y fiel, a gozar de la mesa de tu Señor”. Nosotros en cambio, quedamos huérfanos de tu bondad y de tu sabiduría. Nos queda, es verdad, el recuerdo maravilloso de tu trabajo incansable y de tu lucha sin desfallecimiento. Valencia te lo agradece. No te defraudará.

Te fuiste precisamente el día en que el Diario de Valencia - ¡bendito diario! – nos reconfortaba con tu último artículo “Lo mateix de lo mateix”. ¡Triste negro día! Además de tu muerte imprevista, la nefasta AVL consumó su perversa traición a la lengua valenciana y a sus usuarios: ¡el pueblo valenciano! Bajo el oropel de retóricos eufemismos plagados de contradicciones infames. ¿Quiso Dios llevarte consigo para evitarte el disgusto de tan vil traición? Tu artículo denunciaba clara y contundentemente el proceder hipócrita de la AVL y de los incalificables políticos que la amamantan opíparamente: “Dir que tenim una llengua compartida és contradictori a que el valencià siga l’idioma històric i propi de la Comunitat Valenciana. També és propi de Catalunya i Balears. Nos lleva capacitat i llibertat de decissió sobre la nostra llengua, perque no es lo mateix ser propietari que co-propietari… qué pinta la AVL en una mateixa llengua compartida si ya existix un Institut d’Estudis Catalans… quina finalitat té si no és la missió de liquidar la Llengua Valenciana… es fa un passet, pero sempre de cansons en cansons, acostan-se més i més a la ‘solució final’… consensuant, consensuant, acaben per engolir-se tot... Defendre la Llengua Valenciana no es mantindre el nom oficial en l’Estatut… l’unica consigna que es manté des de les altures (el Consell) es: ¡Salvem el nom… de moment! Accepteu-lo tot: unitat de llengua, eurorregió, país valencià, pero mantingueu el nom, encara que siga només per a us domestic! ¡Alerta vostes, els de la AVL, que toqueu el nom! Podeu introduir que hi ha una sola llengua, introduir tota la normativa catalana… pero el nom, ¡ni tocar-lo!... per ara”.

Esto, Joan, lo leíamos por la mañana. Por la tarde lo hizo triste realidad nuestra impúdica AVL, con el visto unánime de todos los presentes… Dicen que Camps lloró. ¡Lágrimas de cocodrilo!, pues con ello ve que se le van muchos votos, por eso lloró, por los votos, no por la pérdida de la lengua, ya que en sus manos estaba y no lo hizo, derogar la Ley de la AVL. Tú ya contabas con ello, por eso en tu artículo acababas: “ya poden els politics jurar i perjurar. En lo que toca a la nostra Llengua nos enganyen, nos han enganyat sempre… La solució, les urnes. Lo demés, tot és mentira”. No puede expresarse con más rigor y claridad el engaño impostor de nuestros políticos y académicos.

Tu labor, Joan, ha calado muy hondo en los valencianos de corazón. Apreciaban tu amor inquebrantable a Valencia. Alababan tus dotes excepcionales de hombre de paz y consenso. (Consenso en lo formal, pero roca firme en lo esencial: “Las lenguas no se consensúan. Se aman. Se defienden. Es un despropósito cultural lo que ha pasado en Mallorca” me dijiste días antes de morir). Admiraban tu vasta cultura teológica y humana. Les entusiasmaban tus conocimientos exactos y profundos del “valencià genuí”. Eras un referente incuestionable. Ahí quedan tus escritos. El nuevo diccionario de la Lengua Valenciana, que la RACV va a presentar el próximo 4 de marzo, es en gran parte, trabajo tuyo. Por tus muchas y buenas obras, la ámplia iglesia de la Compañía fue insuficiente en tu funeral. Por esto, cuando el furgón, cubierto de coronas y flores, se puso en marcha, el aplauso fue unánime y prolongado, oyéndose algún grito emocionado de: ¡gracies Joan! Por esto muchos te han dedicado palabras de afecto y gratitud. Quizá las más bellas hayan sido las del presidente de la Diputación, Fernando Giner. Como él me hago eco del valor de tu estudio lingüístico: “El Valencià, llengua viva”, referente obligado en la defensa del valenciano: “imponen oficialment un llenguage foraster, inspirat en la lliteratura valenciana, pero reset segons la modalitat del català… la eleven a la categoria suprema de llengua catalana y norma lliteraria de la que ells careixen”. Y así sigues desgranando denuncias para terminar: “ya és hora de que els valencians despertem de la nostra torpor”.

Ten la completa seguridad, Joan, de que cumpliremos tu deseo. “¡Despertarem de la nostra torpor!”. Precisamente después de tu funeral me saludaron personas anónimas. “Necesitamos tus artículos, como los del Padre Costa. No se muera por favor”, me dijo una de ellas con visible emoción. La tranquilicé: “hay tres juanes que no abandonarán nunca a Valencia: Joan Costa, desde el Cielo; Joan G. Sentandreu y Juan Vanrell desde la tierra. Nos asiste la verdad histórica y la ciencia filológica, por mucho que los ‘bien pagaos’ pancatalanistas digan lo contrario”.

Ya ves, Joan, que nuestra tarea es ímproba. Tú desde el Cielo debes enviar tu espíritu recto a tantos políticos e intelectuales, voluntaria o involuntariamente; desviados. Debes insuflar valentía a tantos ‘peperos’ ambíguos, melifluos, inútiles y cobardes, que se dejan engañar como pardillos. Tienes faena, Joan. Nosotros desde la Tierra seguiremos pregonando la verdad auténtica de que, desde una idéntica raíz románica, los valencianos, los catalanes y los baleáricos, han hecho ellos mismos, por y para ellos mismos, su propia lengua a través de sus muchos siglos de historia. Desenmascararemos las mentiras. Denunciaremos los atropellos. Acudiremos a los tribunales de Justicia. Convocaremos manifestaciones populares. La del sábado último fue un ‘clam’, como la del 27-N, ¡te hubieras emocionado! Acudiremos a las urnas, como dices tú, ¡la solució: les urnes! ¡Lo demes tot mentira! Por mucho que juren y perjuren no nos volverán a engañar. Nada más ‘inútil’ para la lengua valenciana que el voto al PP, y no digamos al PSOE. El verdadero voto ‘útil’ será el que se dé a Coalició Valenciana. Ella, y sólo ella, será capaz de suprimir la nefasta AVL y devolver al pueblo valenciano el tesoro de su lengua. Y lo que es aún más importante, le devolverá al pueblo valenciano ¡su identidad única y diferenciada de cualquier otra!

Para terminar, un ruego, estimad Joan, un beso para mi hija Beatriz. La habrás conocido de inmediato por su alegría… ¡la sonrisa de Beatriz…!; un beso también a la Madre, la Cheperudeta, la que carga con el peso de tantas miserias humanas. Pídele que nos eche una mano. Es madre de todos. Especialmente “dels bons valencians”. Y tú, desde el Cielo donde todo es luz, paz y serenidad perpétuas, sigue iluminándonos, protegiéndonos y rezando por nosotros, para que no desfallezcamos en esta lucha tan desigual.

Juan Vanrell Nadal. Articul publicat en el periodic “Diario de Valencia”, el 22.2.2005.

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Nadie podrá asegurar que el valenciano y el mallorquín sean dialectos del catalán en el verdadero sentido de la palabra. Los tres se han desarrollado con absoluta simultaneidad de tiempo y divergencias léxicas, sin influirse mutuamente
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