La absurda rotación del Ebro

Per Agustí Franch

Verter agua del Ebro, dulce, en el mar; recogerla al propio tiempo, ya salada, mediante un procedimiento mecánico, que genera gasto constante, y someterla a continuación a un proceso, también mecánico y de gasto sin fin, para quitarle artificialmente la sal que ya tenía quitada de manera natural, es todo un artificio absurdo. Con merma, lógicamente, de calidad, de potabilidad.

23/06/2004 Heraldo de Castellón

Es ello la consecuencia derivada del cabalgar, el interés político, sobre los intereses públicos. Carod-Rovira ha asentado sus posaderas sobre los hombros de Rodríguez Zapatero, balanceando alegremente las piernas cruzando ante los ojos del de abajo el flamante calzado nuevo del de arriba desde donde pisotea satisfecho la dignidad e intereses de la Comunidad Valenciana; de los valencianos en el amplio sentido de la palabra: nos pisotea con su conseguida derogación del trasvase del Ebro. Dos negativas a la concesión del uso de un bien público, de un derecho común a todos los españoles. Los dos se manifiestan demócratas, pero no utilizan los medios democráticos de la palabra, ni la esencia democrática de la intervención del Pueblo en decisiones gubernamentales de tanto alcance. Se le ha puesto el bozal del decreto, al pueblo valenciano, apagando sus clamores con ese instrumento coercitivo propio de sistemas totalitarios, empleado en los regímenes dictatoriales, generalmente como sustitutivo de la palabra en inexistentes foros políticos. El nacionalismo catalán, utilizando a un Gobierno nacional minoritario, que a su vez puede utilizar a esa minoría nacionalista, es la causa del castigo inflingido a la Comunidad Valenciana. Causa de la que, escuchando a la intelectualidad, se le adivina el origen. Un ejemplo: "...todo individuo que en un pueblo conspira a romper la unidad y la continuidad espirituales de ese pueblo, tiende a desunirlo o a desunirse como parte de ese pueblo..." (Miguel de Unamuno. Del sentimiento trágico de la vida, pág. 11). Eso es, exactamente, lo que se ha hecho en nuestra Comunidad.

Precisamente desde la Conselleria de Cultura, con el beneplácito del Presidente de la Generalitat, se ha despedazado el alma valenciana, se ha destrozado el sentimiento espiritual de unidad de un pueblo de antiquísimo origen, mediante la apología que del catalanismo se ha hecho desde esa institución.

Han destrozado el sentimiento de la propia originalidad en una buena parte de la sociedad valenciana, que, habiéndole hecho perder propensión a su naturaleza, se siente hoy más catalana que valenciana. Les han roto el vínculo espiritual que les unía a su raza, a su pasado, echando fríamente en el olvido los honorables, que "...la memoria es la base de la personalidad individual, así como la tradición lo es de la personalidad colectiva de un pueblo..." (Unamuno, ob.cit.) Les han vaciado la memoria, a esas pobres gentes, y les están equivocando, con engaños, la tradición, proporcionándoles una base falsa en la constitución de su, por lo mismo, falsa personalidad, ya desde el sagrado santuario de las escuelas. ¡Qué gran pecado cometen los Honorables!

Con razón decia Carlos Marx: Dadme las escuelas y dominaré el mundo. Se le han dado las escuelas a Carod-Rovira, y ha comenzado a dominar el mundo valenciano.

A las escuelas valencianas han ido a parar libros de texto autorizados por Camps, en los que se hace "apología del catalanismo separatista", desvirtuando también la Historia con engaños, como en la mención de la jamás existida "corona catalano-aragonesa", cuando obligadamente debe referirse al reino de Aragón. Y libros prologados por el propio Camps, como "La Dama de Elche, más allá del enigma". El enigmático aserto, aparecido en ese libro, de considerar obra de la cultura catalana (pág. 192), la máxima belleza del arte ibérico valenciano. El entonces (año 1977) conseller de Cultura bendijo la gran falsedad. ¡Vaya cultura!

Así se le ha hecho perder al pueblo valenciano su personalidad colectiva, sus derechos, su dignidad. Situémonos en el exacto lugar que nos corresponde, Sr. Camps, y preguntémonos, ¿tiene esto remedio? ¿llegaremos a tiempo de recuperar nuestra personalidad colectiva; nuestra memoria, base de esa personalidad y de la unidad y continuidad de nuestro amado pueblo... ¿llegaremos a tiempo?.

cites

La valenciana, graciosa lengua, con quien sólo la portuguesa puede competir en ser dulce y agradable.
Miguel de Cervantes

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