Valencia en la historia de la Iglesia

Per José Vicente Gómez Bayarri

Acaba de celebrarse el V Encuentro Mundial de las Familias en la ciudad de Valencia. La presencia del Santo Padre ha significado que este evento tuviera una gran trascendencia religiosa e institucional.

Con motivo de esta visita el Ayuntamiento de Valencia ha organizado la exposición Valencia y los Papas en el Museo de la Ciudad. En ella hemos podido contemplar la influencia del linaje de los Borja en la Historia de la Iglesia en la segunda mitad del siglo XV y principio del XVI. Dos valencianos ocuparon el solio pontificio, Alfonso de Borja (1455-1458) conocido por Calixto III, y su sobrino Rodrigo de Borja (1492-1503), que tomó el nombre de Alejandro VI. Además esta dinastía dio a la Cristiandad un santo –san Francisco de Borja– y nombraron cardenales a dieciocho valencianos. En sus pontificados, notables paisanos ocuparon cargos de relevancia en la curia pontificia o en el gobierno de los Estados Pontificios. Sus intervenciones en asuntos políticos y culturales fueron decisivas para la Historia.

Los juicios de valor de numerosas personalidades de la época como los humanistas Llorenzo Valla, Eneas Silvio y Maquiavelo, los pintores Pinturicchio y Leonardo da Vinci, los cardenales Bessarione y Farnese –futuro Pablo III– o el mismo rey de Francia Luis XII y la fuente documental del Diplomatarium de los Borja nos proporcionan información suficiente para valorar y conocer mejor los acontecimientos religiosos, políticos, diplomáticos y culturales en los que intervino este ilustre linaje.

Alfonso de Borja nació en la Torre de Canals a finales de 1378 en el seno de una familia sin linaje nobiliario. No fue noble, ni caballero, pero tampoco era de baja extracción social. La condición económica familiar permitió costearse la brillante carrera eclesiástica. Estudió en Valencia y en la Universidad de Lérida, donde se doctoró y enseñó cánones. Estuvo al servicio del rey de la Corona de Aragón y del pontífice de Aviñón Benedicto XIII. En 1418 fue designado rector de la parroquia de San Nicolás de Valencia. Intervino en la solución final del cisma de Occidente. Nombrado obispo tomó posesión de la diócesis de Valencia en 1429. Con Alfonso de Borja comienza la serie de cinco obispos de esta estirpe que ocuparon ininterrumpidamente la sede valentina a lo largo de más de ochenta años. Al morir Nicolás V, fue elegido papa en 1455, a los 76 años. Ostentando esta dignidad canonizó a su amigo Vicente Ferrer. Murió en 1458, después de tres años de papado.

Su habilidad jurídica derivada de los conocimientos en derecho civil y canónico, la preclara inteligencia, las dotes diplomáticas, el ingenio en los negocios políticos fueron el fundamento de la rápida ascensión en la curia pontificia.

El segundo papa valenciano fue Rodrigo de Borja. Nació en Xàtiva en 1431, en la casa pairal de los Borja setabenses. Inició los estudios en Valencia. Su tío el papa Calixto III se lo llevó a Roma, fue su protector, le otorgó honores y le encargó algunas misiones delicadas que las resolvió con habilidad. A los 26 años lo nombró cardenal canciller de la Santa Iglesia y ejerció diversas responsabilidades en la Curia Pontificia. Los papas Pío II, Sixto IV e Inocencio VIII le concedieron obispados, abadiados y otras dignidades, siendo designado obispo de Valencia en 1458. El papa Sixto IV lo nombró legado a látere en España y vino a Valencia en 1472. Aprovechando la estancia celebró una especie de sínodo y promovió obras que embellecieron la ciudad. El 9 de julio de 1492, el papa Inocencio VIII, a petición del cardenal Borja y de los Reyes Católicos, elevó la sede valentina al rango de archidiócesis metropolitana, convirtiéndose Rodrigo de Borja en el primer arzobispo de Valencia, y ese mismo año lo eligieron papa con el nombre de Alejandro VI, a los 62 años. Murió en Roma en 1503.

Fue una personalidad controvertida y uno de los personajes centrales de la historia de Europa en el Renacimiento. No fue un gran intelectual, ni un extraordinario humanista, pero favoreció e impulsó les manifestaciones literarias, científicas y artísticas. Se ha escrito de este papa valenciano “que toda incultura estaba lejos de Alejandro VI”.

Al patrocinio del cardenal Rodrigo de Borja se deben los frescos sobre la bóveda de la capilla mayor de la Catedral de Valencia Ángeles músicos , pintados por Francesco de Pagano y Paolo de San Leocadio.

El pontífice Alejandro VI expidió, el 23 de enero de 1500, la bula fundacional de l’Estudi General-Universitat de Valencia, y el rey Fernando el Católico otorgó, en 1502, el privilegio de confirmación del dicho Estudio General.

En pleno Renacimiento consiguió que la lengua vernácula del reino de Valencia se escuchara de la corte romana. En un documento pontificio del mismo papa Alejandro VI, datado en 1504, se puede leer “lingua vulgari valentini expeditarum” y consta que sitió una gran estima por la lengua valenciana.

En el mundo de la cultura, Alfonso de Borja fue considerado por Eneas Silvio como “un letrado excelentísimo”. De Rodrigo de Borja se destaca la gran labor de gran mecenas del Renacimiento italiano.

Una muestra de los lazos que han unido a lo largo de la historia a la actual Comunitat Valenciana con el Papado se pone de manifiesto en el elevado número de cardenales valencianos desde finales del siglo XIV. Se cuantifican en cuarenta y uno, de los que treinta y cuatro han nacido en tierra valenciana o son oriundos de la misma y el resto han ocupado la sede valentina. Actualmente dos valencianos forman parte del colegio cardenalicio.

cites

Las cualidades de la lengua valenciana son: su brevedad, la abundancia de monosílabos, la suavidad y la cantidad de palabras de origen árabe, griego y latino
Carlos Ros Hebrera

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