El terrorismo y el sistema

Per Cesáreo Jarabo

El pasado día 27 de Junio, el Congreso de los diputados tuvo a bien celebrar un acto extraordinario, nada menos que en domingo (gran esfuerzo para los diputados), para, dicen, rendir homenaje a las víctimas del terrorismo.

Acto, cuando menos curioso si tenemos en cuenta que desde 1959, año del nacimiento de la ETA, los políticos (democráticos, por supuesto) no han tenido oportunidad de celebrar. Sesenta y un años de olvido de las víctimas que, ahora, de un plumazo, solventa el sistema.

El 7 de Junio de 1968 caía asesinado José Antonio Pardines, y el dos de Agosto del mismo año Melitón Manzanas las primeras víctimas de quién sin lugar a dudas ha sido elemento determinante en democracia, la ETA.

Bueno es recordar que los asesinados no fueron tales hasta que circunstancialmente le llegó el turno a algún demócrata. En 1995 los deudos de los asesinados por el terrorismo se veían literalmente acosados por el mundo terrorista... y por el mundo de la democracia, su hija. Hasta tal extremo que curas y obispos adeptos al terrorismo se negaban a oficiar una misa por los asesinados. Eran curas democráticos. Pero justo este año, por alguna desavenencia, el terrorismo giró sus armas contra quienes condenaban el terrorismo “viniese de conde viniese”, y se llevaba por delante a dos personas del PP.
Desde 1968 y hasta 1995, 797 asesinados por el terrorismo; de ellos, dos demócratas que últimamente habían engrosado la estadística. Había que hacer algo, porque la cosa se ponía fea (claramente no estaba fea hasta la fecha).

¿Y la actuación de la prensa del sistema?. El 8 de Mayo de 1980, “El Periódico” destacaba que en cinco meses habían sido asesinados cinco marxistas y asaltadas diecinueve sedes políticas o sindicales. Para nada hacía referencia a los 34 asesinatos de ETA cometidos desde Enero hasta ese 8 de Mayo (por cierto, ese mismo día moría asesinado José Mª Espinosa Viscarret, y ocho personas más fueron asesinadas ese mismo mes de Mayo), ni de los ametrallamientos de edificios, extorsiones, bombas, amenazas... llevadas a cabo por sus correligionarios. Con dos particularidades, dos de los muertos marxistas lo fueron como consecuencia de crímenes sin aclarar que inmediatamente fueron cargados sobre quienes ellos llaman “fascistas”, y los otros tres consecuencia de autodefensa ante sus asesinos, en enfrentamientos abiertos y sin organización alguna que amparase a quienes siendo atacados tuvieron la virtud de acabar con sus presuntos matadores. Naturalmente, esos incidentes llegaron hasta el congreso de los diputados, para aclarar el asunto. Lo otro no hacía falta... Era totalmente democrático.

Tras larguísimos años de ostracismo, las víctimas se organizaron, siendo que han conseguido, como el mayor de sus logros, la pantomima que ahora nos ocupa y que nada resuelve; y nada resuelve porque debemos tener en cuenta que la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo, por cierto, redactada no precisamente en los años más sangrientos, sino en 1999, cuando los demócratas ya contaban con cinco asesinados entre sus filas, reza que las condecoraciones a que hace referencia “en ningún caso podrán ser concedidas a quienes, en su trayectoria personal o profesional, hayan mostrado comportamientos contrarios a los valores representados en la Constitución y en la presente ley y a los derechos humanos reconocidos en los tratados internacionales” (derechos humanos que incluyen, sin lugar a dudas el crimen del aborto y de la eutanasia).

Casualmente la ley se redactó en un año en el que no hubo asesinatos terroristas... Y casualmente, el año anterior ocurrieron seis asesinatos... y lo que es definitivo y definitorio... Cuatro de ellos eran miembros del PP. Evidentemente había que hacer algo, porque, que se quemen los demás bien está, pero que se queme uno... Ellos, los que por desavenencias sucumbían al terrorismo y se igualaban al resto de las víctimas, eran los destinatarios de la condecoración... Pues muy bien.

Desde 1995 hasta la actualidad, el número de políticos asesinados por el terrorismo asciende a once. ¿Saben cuántos españolitos se han añadido en este tiempo a los 797 asesinados antes de caer el primer político? ... Evidentemente, a ninguno de ellos le será concedido el reconocimiento (económico, por supuesto, que en eso tienen gran habilidad nuestros políticos), ya que si fueron asesinados fue porque de manera evidente mostraban comportamientos contrarios a los plasmados en la constitución. Ni más ni menos que el firmante.

Podemos y debemos seguir desgranando el asunto del terrorismo y destapando el trapicheo entre éste y quienes supuestamente lo combaten por mandato de ley. ¿Dónde está y porqué De Juana Cháos?; ¿qué pasa con el asunto “faisán”?... Por ejemplo.

En fin dos incógnitas más a añadir.

cites

Nadie podrá asegurar que el valenciano y el mallorquín sean dialectos del catalán en el verdadero sentido de la palabra. Los tres se han desarrollado con absoluta simultaneidad de tiempo y divergencias léxicas, sin influirse mutuamente
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