Estrategia, organización y acción

Per Cesáreo Jarabo

En la tertulia de “El gato al agua” de Intereconomía correspondiente a la noche del día 3 de febrero, el señor Vidal-Quadras estuvo a punto de dar un patinazo de los de antología... Pero en su honor hay que reconocer que no acabó dándolo.

Comentando el general desprecio que la población española siente hacia la clase política, y con motivo de la última encuesta del CIS que apunta en ese sentido marcando un distanciamiento creciente, no sólo con el partido gobernante, sino con el PP, señaló que los políticos debían replantearse “las estrategias”. El asunto ganaba en emoción; parecía que iba a señalar la necesidad de que PP y PSOE colaborasen entre sí. Finalmente, parece que habiéndose dado cuenta que estaba descubriendo el pastel, varió la derrota y acabó diciendo que, el PP, debía modificar las estrategias para incrementar la diferencia con el PSOE.

Sea como sea, la triste verdad es que no se trata, según los políticos, de cambiar de política. De lo que se trata, estrictamente, es de cambiar las estrategias, se supone que, a fin y efecto exclusivamente, de seguir manteniendo en el engaño más absoluto, a la población.

Cambiar las estrategias. Vamos a ver, ¿qué se está dilucidando?; ¿acaso un mejor servicio a la sociedad?... Parece que no. Lo único que se dilucida es mantenerse en el machito; seguir enquistado, vamos, y para ello no es conveniente que el pueblo manifieste su desconfianza en los partidos políticos, y justamente eso es lo que, aunque desesperadamente poco a poco, es lo que está ocurriendo.

Y en ese caso, el sistema parasitario entiende que debe cambiar las estrategias; cambiar las estrategias ¿para qué? Evidentemente para seguir engañando y parasitando a un pueblo que ha perdido ya su conciencia. Las estrategias las cambia todo aquel que quiere vender más, y al fin eso es lo que sucede en España, porque los partidos políticos no son sino empresas dedicadas al mercadeo. No venden detergentes ni desodorantes; venden tiranos, pero como en el caso de los detergentes y de los desodorantes, la diferencia entre ellos no supera la prueba del nueve. ¿Qué significa así cambiar la estrategia?... Ni más ni menos, inventar algo que permita seguir manteniendo en la inopia al pueblo, para que les siga votando y poder justificar así su parasitismo.

Decididamente, no somos libres sino para elegir entre los productos que nos son ofrecidos, y quienes nos proclaman esa libertad se preocupan muy mucho de que al mercado no salga ningún producto que les deje a ellos con las vergüenzas al aire. Y no dejar que tal suceda, no significa que impidan la creación de mil y una organizaciones, partidos... o lo que sea. No dejar que suceda significa que quienes tienen ideas honestas, sigan teniéndolas en su círculo, y sólo en su círculo. Se les dice que pueden divulgarlas, pero es la “estrategia” del sistema la que impide que esa libertad se ejerza, porque al final, ni unos ni otros tienen medios para ejercerla, pero da la coincidencia de que quienes sí tienen los medios, los ponen a disposición de unos, mientras que los otros son literalmente vetados.

Esa es la libertad que gozamos. Estamos literalmente encadenados, y sólo nos queda un medio para cambiar las cosas: apagar la televisión y la radio, hacer quebrar a los medios escritos en papel, y organizar redes de distribución de ideas a través de un medio bien económico: internet.

Ya están habilitando medios para cercenar la libertad también aquí; mientras lo consiguen, organicémonos... y actuemos.

cites

El padre Fullana fue un auténtico Quijote que se lo jugó todo por su dama la lengua valenciana
B. Rubert Candau (Las Provincias, 14.11.1971)

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