La Lengua Valenciana, hoy. (Traducción al Castellano)

Per Josep Maria Guinot i Galan

INTRODUCCIÓN

El tema que vamos a desarrollar es de una importancia capital para la Lengua Valenciana. De la solución que se le dé depende la supervivencia misma de la Lengua, tanto la literaria como la hablada, pues las dos están en peligro. Aquí no hay otra alternativa: o valenciano o catalán. O procedemos con rapidez a completar la codificación de la Lengua Valenciana, dando fin al proceso de normalización iniciado con tanto acierto por la Academia de Cultura Valenciana y secundado por “Lo Rat Penat” y por las entidades valencianistas y personajes del mundo literario, o esa ola, al parecer imparable, de catalanismo, que hoy lo invade todo (Universidad, escuelas, libros, radio y televisión), amparada por la actual Administración, hará desaparecer en poco tiempo nuestra Lengua Valenciana. Esta lengua nuestra, hoy encorsetada por la Conselleria, con ortografía que no corresponde a nuestra fonética; adulterada por un bombardeo de palabras extrañas y retorcida por la introducción de peculiaridades morfo-sintácticas catalanas, si no desparece del todo, suplantada por esa lengua vecina, quedará de tal forma desfigurada y corrompida que, dada la eficacia de los modernos medios de difusión de la cultura y de mentalización de las masas, a no mucho tardar, nos encontraremos con esta triste realidad: que el valenciano auténtico tan sólo lo hablará un reducido círculo de valencianos mayores, condenado, después de una muerte lenta, a ser borrado del catálogo de las lenguas vivas. ¡Una lengua tan dulce, con la que hemos hablado con nuestra madre y en la que hemos expresado los sentimientos, afectos y pensamientos más íntimos y entrañables de nuestro corazón!

El objeto de este trabajo es, primordialmente, de índole gramatical: exponer, en líneas generales, las características de la Lengua Valenciana moderna, para demostrar que son distintas a las de la lengua catalana. Pero no se puede por menos que poner, al lado de esa breve exposición, un análisis, igualmente somero, de la actitud del elemento humano frente a ese problema, sin profundizar en los motivos o causas que inducen a unos determinados escritores valencianos a desertar del uso del idioma valenciano.

La Lengua Valenciana en los últimos años ha pasado por un periodo de franca decadencia. A una castellanización prolongada ha sucedido una etapa, que aún estamos soportando, de intensa catalanización escrita. Muchos valencianos se han pasado al castellano, hablando o escribiendo, porque lo consideraban preferible como instrumento de cultura, o por la gran cantidad de castellano-parlantes a nivel mundial, o porque éste es “más preciso”, “más elegante” o “más moderno”. Muchos de los que hemos continuado hablando en valenciano, lo hemos reservado para la vida privada, para los amigos y familiares y, en la conversación, sin depurarlo, lleno de vulgarismos, castellanismos y faltas gramaticales.

A fines del primer tercio del presente siglo, los escritores que escribían en valenciano utilizaban grafías diferentes, a voluntad de cada uno. Para acabar con aquella anarquía, algunas entidades y algunos personajes significados culturalmente adoptaron, en el año 1932, las mal llamadas “normas ortográficas de Castellón”. No es necesario explicar ahora su origen, naturaleza y resultados, porque ya han sido expuestos acertadamente por voces muy autorizadas. A lo largo de diversas conferencias se ha llegado a la siguiente conclusión: que “las bases ortográficas de Castellón” no son de Castellón; que eran puramente ortográficas y no suponían la renuncia a la morfología, sintaxis y vocabulario valencianos; que básicamente eran las normas del “Institut d’Estudis Catalans”, con unas escasas modificaciones (el nexo valenciano ix por el catalán eix, la s, por la tz catalana; invertix, no inverteix; organisacio, no organitzacio); que las normas se aceptaban con carácter temporal “hasta que las nuevas generaciones las perfeccionaran y mejorasen” y, finalmente, que se adoptaron a cosa hecha, sin unas deliberaciones o estudios previos, como lo da a entender el hecho, que figura en la base 13, de la gran confusión con respecto al uso de las palatales, pues según la misma, se ha de pronunciar: meche, placha, y la x suena igual en Xàtiva o baix, que en punxa o conxa.

Aquellas normas, que de momento resolvieron el problema de la unidad ortográfica, habían de ser con el tiempo el fuego de la discordia y el origen de todos los males presentes y futuros de la Lengua Valenciana, y no por sus defectos intrínsecos, fáciles de subsanar, sino por la mala intención de los hombres. Ya que a los veinticinco años de su promulgación, el pacto transaccional se había roto por particulares y entidades: se inició adoptando íntegramente la ortografía de Fabra, y se pasó a escribir de acuerdo con toda la codificación catalana en morfología, sintaxis y, lo que todavía es peor, sustituyendo las palabras valencianas por los “mots” catalanes correspondientes. Actualmente aún hay quien ingenuamente cree escribir “amb les normes de Castello”, a pesar de no tenerlas en cuenta para nada por lo que respecta a la ortografía y va en contra de su espíritu al adoptar toda la codificación catalana e, incluso, el vocabulario.

Ahora tenemos suerte porque la Academia de Cultura Valenciana, “Lo Rat Penat” y muchas entidades y figuras de nuestra intelectualidad defienden la independencia y personalidad de la lengua valenciana y quieren elevarla al nivel literario más alto que le corresponde; han rectificado las normas ortográficas del 32; trabajan en la confección de un vocabulario y, seguidamente emprenderán la del Diccionario normativo, al que seguirá la publicación de la Gramatica normativa: iniciativas todas necesarias para la actualización de la lengua literaria, de acuerdo con la lengua viva del pueblo, esa lengua autóctona y diferenciada que tiene derecho a ser tenida en cuenta por ser la evolución normal de aquella Lengua Valenciana que tan alta pusieron nuestros clásicos. De día en día van aumentando los que se deciden a escribir en el auténtico valenciano, rectificando la moda de escribir en catalán como si fuera “nostra llengua”. Tan sólo nos falta hacer comprender a los recalcitrantes que tenemos derecho a escribir en esta lengua que habla el pueblo, dignificándola y enalteciéndola y que la “normalisada” catalana es muy diferente a la nuestra en todo: fonética, morfología, sintaxis y vocabulario. A este fin se encamina la presente obra: dar una idea general de las características de la Lengua Valenciana, materia que debe ser tratada a fondo en los respectivos tratados de Fonética, Morfología y Sintaxis y reflejada en diccionarios auténticamente valencianos.

Para una adecuada exposición de la materia, la dividiremos en los siguientes apartados:

I. Denominación de la lengua.
II. Criterios para una normalización.
III. La Lengua Valenciana en concreto.
IV. Defensa de la lengua.

I. DENOMINACIÓN DE LA LENGUA

No deberíamos entretenernos demasiado en el asunto del nombre. Todos sabemos que los valencianos no consentimos que a nuestra lengua se le dé otro nombre que no sea el de Lengua Valenciana. Y no por un excesivo amor propio, sino porque es el nombre que siempre se le ha dado y porque sabemos distinguir perfectamente el idioma valenciano que hablamos del de Barcelona o el de Mallorca, lenguas éstas que la gente de nuestro pueblo no entiende ni habladas ni escritas, si no ha sido previamente instruida en las mismas, sobre todo si se trata del “catala normatiu”.

Todos sabemos que son lenguas parecidas; pero actualmente muy diferenciadas. Por lo que no hay cosa más ridícula que decir que nosotros hablamos el “català de València”, considerando nuestra lengua como un dialecto o “patués” del catalán.

Está demostrado por los investigadores que, desde el siglo XIV (cuando aparecieron los nombres de catalán y valenciano, aplicados a las respectivas lenguas), a nuestra lengua se le dio, por los escritores que la cultivaron, el nombre de “Llengua Valenciana”. Afortunadamente tenemos la valiosa obra de Mn. Josep Almiñana EL CRIT DE LA LLENGUA, que lo demuestra gráficamente con testimonios de una fuerza irrebatible.

Al principio nuestro romance fue conocido como “el nostre llati” o el “romanç pla” (Crónica del Rey Dn. Jaime). Pero, ya en 1395, Antoni Canals, al traducir el “Valeri Maxim”, dice clara y específicamente que es “tret del llati en nostra volguda llengua valenciana”. Bonifaci Ferrer tradujo la Biblia y, en el colofón de la obra dice: “de la llengua latina a la nostra valenciana”. Y, posteriormente, centenares de autores siguen diciendo que escriben en Lengua Valenciana. ¿Acaso ellos no sabían en qué lengua escribían?

Por lo que respecta a la denominación de “llengua llemosina” que, en ocasiones, se le da a nuestra lengua, no hay ningún problema porque en la actualidad no hay nadie que use tal denominación. El mismo Dn. Manuel Sanchis Guarner dice que se trata de una denominación “inexacta e inadecuada”.

La realidad es que los valencianos hablamos valenciano, una lengua derivada del latín, sujeta a muchas influencias con el paso del tiempo; lengua que fue cultivada por una pléyade de brillantes escritores (nuestros clásicos); que, durante siglos, fue parecida al catalán, principalmente el escrito, lo cual es debido al origen común en el latín vulgar y a la influencia de nuestros escritores sobre aquella lengua hermana; pero que, en boca del pueblo comenzó muy pronto a diferenciarse de la misma (la vocal neutra apareció, en catalán, ya durante el siglo XIII) y no ha cesado en su evolución hasta nuestros días, de forma diferente al catalán. Por eso es imposible, confundirla con aquella, no sólo en su fonética sustancialmente distinta, sino incluso por su tesoro léxico que, aunque tenga su sustrato en la lengua latina, ha tomado de los elementos indígenas y de los pueblos que han pasado por nuestro solar un caudal respetable de millares de palabras, que “no cuentan” para la lengua normalizada catalana.

A todo ello se habrá de añadir las peculiaridades morfológicas, no sólo en los paradigmas verbales, sino también en todas las partes de la oración y en su uso, así como en los giros sintácticos.

Y volviendo al tema principal de este apartado – “Denominación de la lengua” – no estará de más desmontar las razones que se aducen para negar a nuestra lengua el nombre de “valenciana” para sustituirlo por el de “catalana”. Expondremos escuetamente los argumentos en los que se fundamentan y procuraremos refutarlos.

Estos son los argumentos:

1. Razón histórica.- “La lengua fue traída desde Cataluña a Valencia por los conquistadores cristianos”, es decir, por los catalanes.
2. Razón geográfica.- “El principado de Cataluña es el más extenso, poblado y potente, económicamente, de todos los países que hablan la lengua”.
3. Razón literaria.- “La Renaixença de la lengua tuvo origen en Cataluña, donde ha triunfado plenamente”.
4. Razón científica.- “La denominación científica, con la que es conocido internacionalmente, es la de lengua catalana”.

Contestaremos ordenadamente:

1. Razón histórica.- En primer lugar, aunque fuera verdad que el catalán llegó a Valencia de mano de los conquistadores catalanes, ese hecho no sería suficiente para quitarle al valenciano el nombre que siempre ha tenido y que tiene por derecho de prescripción; no es necesario que las lenguas tomen su denominación por razón de su origen: ahí tenemos el portugués al que nadie denomina “gallego” y el italiano, al que pocos conocen por su origen toscano.

En segundo lugar, hoy día está demostrado que, antes de entrar Dn. Jaime I en Valencia, ya existía aquí una lengua romance.

El escritor y filólogo árabe Ibn Sida, en el prólogo de su obra Kitab al Mayasas (escrito antes del año 1066, fecha de su muerte en Denia), se disculpaba de los errores que podía cometer, diciendo que necesariamente los había de tener “rodeado como estaba de personas que hablaban en romance”. La existencia de ese romance está demostrada por el caudaloso vocabulario valenciano, derivado del latín, que no está incluido en el léxico catalán, así como el que procede de los musulmanes. Por otra parte, hoy en día está también demostrado que el número de catalanes que se quedaron a vivir en Valencia, una vez conquistada, o vinieron en las posteriores repoblaciones, era muy reducido y es lógico y natural que fueran absorbidos por lo habitantes autóctonos. Finalmente, Dn. Jaime llevó a Valencia la religión y una sabia administración; pero no podía traer una cultura superior – de la que forma parte la lengua – a una población tan destacada y desarrollada como la del antiguo Reino de Valencia.

2. Razón geográfica.- Que Barcelona o Cataluña sean actualmente más importantes que Valencia no es motivo para cambiar el nombre de la Lengua Valenciana. Durante los siglos XIII y XIV Valencia era, evidentemente, más importante que Barcelona o Cataluña, fundamentalmente en el aspecto literario, que es el que presenta mayor relación con una denominación lingüística y según ese criterio tan flojo con respecto a la hegemonía, el inglés debería denominarse actualmente “norteamericano” y del mismo modo algún día podría cambiarse el nombre de “castellano” por el de “mejicano” o “argentino”.

3. Razón literaria.- Tampoco es motivo suficiente para cambiarle al idioma valenciano su denominación tradicional por el nombre de catalán, el hecho de que Barcelona haya tenido un brillante “Renaiximent” de la lengua. Si allí ha habido un renacimiento, antes lo tuvimos los valencianos y además tiene mayor valor el hecho real de la creación literaria de la lengua que se hizo aquí en Valencia: los clásicos medievales son en su inmensa mayoría valencianos. ¿Qué es más importante: renovar o crear?

4. Razón científica.- Comenzaremos por negar que una cuestión de denominación haya de ser “científica”. La palabra “científica” está aquí mal aplicada: hay denominaciones más o menos acertadas, pero “científicas” ¿a santo de qué? Lo que hoy es reconocido por todos los filólogos puede ser mañana rehusado por todos, incluso por los mismos. Si los romanistas dicen ahora que el valenciano es un dialecto del catalán, vaya ello por cuando estaban todos de acuerdo – incluso los catalanes – en decir que el catalán era un dialecto del provenzal. Lo decían, no hace aún mucho, Federico Díez, fundador de la lingüística románica, Mosén Antonio María Alcover, Milá y Fontanals, Bourciez, Meyer-Lubke, etc… Ahora, en cambio ya le reconocen la categoría de la lengua autóctona. Lo mismo ocurrirá con el idioma valenciano cuando lo estudien mejor, en su fonética viva y no en la libresca. El carácter de “Lengua” se le ha reconocido al valenciano por la Academia de la Lengua Española, que la define como “lengua que se habla en la mayor parte del antiguo Reino de Valencia”.

Pero en esta cuestión del nombre de la lengua no podemos contentarnos con refutar argumentos sin fuerza: hemos de aducir alguna razón positiva para añadirla al válido argumento de prescripción. La razón, y bien definitiva, es esta: que el valenciano y el catalán son actualmente dos lenguas perfectamente diferenciadas o distintas. Por más parecidas que “por escrito” hayan sido estas dos lenguas en el pasado, en el momento actual son bien diferentes: han evolucionado de modo distinto, a partir del latín, y hemos llegado a un punto en que sin un estudio previo de las otras lenguas, difícilmente nos entendemos los catalanes, los mallorquines y los valencianos, ni hablando ni escribiendo; además, tenemos clara conciencia de hablar y escribir distintas lenguas. Son diferentes el vocabulario, la morfología, la sintaxis y, sobre todo, la fonética. Incluso la ortografía catalana es inadmisible para una fonética valenciana. Intelectuales catalanes muy respetables dijeron que aplicar a las tres lenguas: valenciano, mallorquín y catalán, la misma ortografía, era “contra natura”.

He dicho más arriba que, sobre todo, lo que diferencia al valenciano del catalán es la fonética y, aunque más adelante hablaremos más en concreto de ello, quiero adelantar la importancia que la misma tiene en la clasificación de las lenguas. Si queremos clasificar rápidamente las hispánicas, será suficiente fijarnos en el sistema vocálico: el portugués tiene como distintivo la nasalización de ciertas vocales; el castellano no tener nasalización de las mismas y ser todas ellas cerradas; el valenciano no ofrecer nasalización de vocales y ser éstas cerradas o abiertas; el catalán tener una vocal más que el valenciano, la mixta, con una función importante y no disponer más que de tres sonidos vocálicos en sílaba átona, cuando el valenciano tiene cinco.

A algunos les parecerá que esa diferencia en el tratamiento de las vocales no tiene trascendencia; pero sí la tiene y grande, si se tiene en cuenta que las sílabas átonas llenan constantemente el flujo fonético.

¿Saben ellos lo que es convertir a cada paso la O en U y las A y las E átonas (de las que hay montones) en una vocal mixta o neutra, que no es ni A ni E? Para el catalán es lo mismo decir “teulada” que “taulada”, “fortet” que “furtet”. En valenciano escribimos: corona, poder, capelletes, pare, mare, berenar, etc… y lo pronunciamos tal como está escrito. Los catalanes, en cambio, pronuncian, aproximadamente: curone, pudé, kepelletas, para, mara, baraná, etc…

Contribuyen a diferenciar el valenciano del catalán, además de las muchas divergencias fonéticas, tan importantes, las numerosas palabras valencianas que, por no ser catalanas, no las incluye el diccionario catalán. Germán Colón Doménech, en el año 1952, ya había catalogado más de mil de estas, tan sólo en unos pocos pueblos de la provincia de Castellón y eso que estaba empezando (Orbis, tomo I, nº 4, 1952). Dn. Miquel Adlert y el Sr. García Carpio, después de recoger miles y miles, han desistido de buscar más por aburrimiento, habida cuenta la cantidad existente. Además, en los Diccionarios catalanes, todas aquellas palabras, que habladas en algún pueblo de Cataluña, son iguales a las valencianas, aunque fueran utilizadas por nuestros clásicos, son rechazadas, en la mayor parte de los casos como dialectalismos o vulgarismos.

Para finalizar este punto, quiero hacer una breve alusión a la utópica lengua literaria, común a catalanes, baleáricos y valencianos. Si consideramos que esa lengua es el actual catalán normativo, se engañan o nos engañan: en ella no están representados ni el idioma valenciano ni el balear, porque se ha “normalizado” a base del catalán de Barcelona y se ha rellenado de arcaísmos y caprichosas invenciones y no se ha contado para nada ni con los valencianos ni con los mallorquines. Intentar hacer una lengua “estándar” de tres supuestos dialectos, basándose en uno de ellos, prescindiendo de los otros dos, es un intento de genocidio. ¿Qué diríais si, en una familia, para conseguir “la unidad” de tres hijos, se matara a dos de ellos? Por eso, Mosén Antonio María Alcover, al corregir el nombre de su diccionario, en el prólogo del Diccionari Català-Valencià-Balear, dice que “si en algún tiempo ha existido (aquella unidad lingüística), hoy día no se puede afirmar eso seriamente”.

II. CRITERIOS PARA LA NORMALIZACIÓN DE LA LENGUA

Una cosa es la lengua que se habla espontáneamente y sin preocupaciones y otra cosa es la lengua cuidadosamente ajustada a las normas de la Gramática y con pretensiones literarias. La primera no se escribe, tan sólo se habla, despreocupadamente, y por eso suele estar llena de vulgarismos, barbarismos y solecismos, por más que continúe fresca y viva en la boca del pueblo. La segunda, la literaria, la que llega a los honores de la escritura, selecciona el vocabulario, guarda las reglas gramaticales y busca en todo momento la propiedad, corrección y elegancia. Una y otra presentan diversos grados de perfección, según el nivel de cultura y buen gusto de los sujetos hablantes. Aquí y ahora tan sólo vamos a hablar, brevemente, de la Lengua Valenciana literaria.

Establecer las normas de la Lengua literaria Valenciana es, hoy en día, una labor difícil, aunque no imposible. A la dificultad intrínseca a toda lengua, se añade el estado de decadencia de la Lengua Valenciana, hasta el punto de que algunos se preguntan si realmente esta lengua existe y otros quieren que les digan donde está concretamente dicha lengua. La descripción de una lengua, la codificación de sus normas tiene siempre dificultad, porque todo idioma es, por naturaleza, una cosa viva y fluctuante, que insensiblemente cambia en cada momento; por lo que querer constreñir el idioma con unas reglas fijas y permanentes es como intentar ponerle puertas al campo. No obstante lo cual es preciso que cada lengua – también la valenciana – tenga esas normas, acatadas por todos, porque si no la lengua, abandonada a su suerte, navegaría a la deriva y acabaría naufragando en la anarquía y en la disolución.

Antes de decir lo que es la Lengua Valenciana en concreto, diremos dos palabras sobre los criterios que han de regir la normalización de la Lengua Valenciana.

1. Lo primero con que se debe contar para la elaboración de la lengua literaria valenciana es con el lenguaje vivo del pueblo. De lo contrario se fabricaría un lenguaje artificial, que el pueblo no comprendería, ni lo aceptaría tampoco; tal como está ocurriendo con la moda de escribir en catalán aquí, en nuestra región. Catalán que a la gente se le cae de las manos y no lee, porque no lo entiende tampoco.

El pueblo es el amo de la lengua. La lengua es suya y la gramática debe estar a su servicio. No viene la lengua de la gramática, sino la gramática de la lengua. Ella, la gramática, como ciencia empírica que es, observa el modo de hablar del pueblo y, por inducción – de abajo hacia arriba – establece las reglas que el pueblo sigue al hablar; las codifica y las pone a disposición de los que quieren hablar o escribir bien, no sin haber hecho primero una depuración de los defectos que ha observado en el habla popular.

2. La Lengua Valenciana literaria no es la catalana, ni la que hablan los catalanes, ni la que ellos y otros de acuerdo con ellos, escriben siguiendo las normas del Instituto de Estudios Catalanes. La Lengua Valenciana es la “valenciana”, la que habla el pueblo valenciano, mejor dicho, la que se habla predominantemente en las provincias de Castellón, Valencia y Alicante, trasladada honradamente y sin mixtificaciones a nivel literario.

La lengua catalana es la que se habla en Cataluña y, por escrito o literariamente, la que sigue las normas del Instituto de Estudios Catalanes. Esta lengua, según confesión del profesor Badía Margarit (al principio de su Gramática Catalana), prácticamente es la de Barcelona. Tiene asimismo un diccionario normativo que no acepta las palabras específicamente valencianas. Tiene una fonética diferente de la valenciana: la de Barcelona, que ha sido adoptada como normativa. Una gramática que excluye, como a dialectalismos o vulgarismos, las peculiaridades valencianas y una ortografía arcaizante y etimologista, que los valencianos no podemos soportar debido a las numerosas letras inútiles que conserva, algunas de las cuales ni ellos mismos pronuncian.

3. La Lengua Valenciana, para alcanzar el grado de dignidad que le corresponde como instrumento de noble expresión y comunicación social, tomando como base el habla del pueblo, es decir, la lengua viva de las personas más cultas, debe ser una síntesis del habla de todas las comarcas del Reino, depurada de vulgarismos, castellanismos y catalanismos, así como de palabras extranjeras innecesarias y de formas morfológicas y sintácticas que no sean auténticamente valencianas.

a. Los vulgarismos deben ser descartados, porque la lengua literaria es el ropaje más nuevo del lenguaje, con aspiraciones de ser instrumento de belleza; y nada vulgar o feo puede ser artístico o bello.

b. Se han de eliminar lo arcaísmos. Las palabras que han caído en desuso, que no se hablen ya en ningún lugar de nuestra región, están muertas y no hay por que resucitarlas, a no ser por una verdadera necesidad: para llenar un vacío del vocabulario. Un escrito, lleno de arcaísmos, además de resultar ininteligible, parece un cementerio de palabras o un campo sembrado de fósiles.

c. En cuanto a las palabras extrañas al idioma, principalmente castellanas y catalanas, se ha de seguir el mismo criterio: siempre que se pueda expresar una idea con palabras valencianas no debe usarse nunca una palabra castellana, catalana o extranjera. Si hace falta alguna palabra porque el valenciano no la tiene, se ha de procurar, al pedirla prestada de fuera, adaptarla previamente a la idiosincrasia de la lengua y a las leyes de la evolución del propio idioma.

d. En cuanto a los localismos, aunque no es aconsejable abusar de ellos, se tendrá un criterio más abierto, dado que son también lengua valenciana. Respetar este derecho tiene la doble ventaja de enriquecer el idioma y dar variedad a la conversación, permitiendo, al mismo tiempo, el libre juego de las preferencias de los escritores, el cual seguramente con el tiempo dará lugar al triunfo de las formas más nobles y comunes.

4. La lengua debe tener un Diccionario General normativo y una Gramática oficial, de la que es punto básico la ortografía, adecuada a la fonética propia.

El Diccionario ha de recoger todas las formas que permanezcan vivas en cualquier lugar del Reino, indicando si se trata de una forma vulgar, catalana, castellana, extranjera o, simplemente, de un localismo, haciendo constar, en este último caso, en qué pueblo o comarca está vivo.

La Morfología y la Sintaxis recomendarán las formas y giros más correctos y harán mención de las otras alternativas vivas en el Reino, indicando si son o no tolerables.

La Fonética, entre las variantes de pronunciación existentes en el área del valenciano, deberá elegir entre ellas como a normativa, la más rica y pura, sin negar a nadie el derecho a seguir hablando en su variante de pronunciación, también valenciana, que sus padres le han enseñado.

La Ortografía es uno de los principales soportes de la lengua porque ayuda a la correcta pronunciación y a evitar el cambio excesivamente rápido del lenguaje. Pero la ortografía no está por encima del lenguaje, sino a su servicio.

La Ortografía puede ser de tres clases: etimologista, foneticista y mixta. Son etimologistas, por ejemplo, la francesa, la inglesa y la catalana; foneticistas, la italiana, que ha llegado incluso a suprimir la letra hache; son mixtas o moderadas, la castellana y la valenciana, que siguen aquel principio de Valdés “escribir como se habla”. Evidentemente la ortografía cuando más foneticista es, resulta más fácil y cómoda. Está claro que siempre habrá alguna concesión a la etimología.

Las reformas ortográficas suelen hacerlas las Academias, que son las que gozan de mayor autoridad para establecerlas e imponerlas, cuentan con especialistas para redactarlas y merecen la mayor aceptación.

La reciente actualización de las normas ortográficas de la Lengua Valenciana, hecha por la sección de Lengua y Literatura de la Academia de Cultura Valenciana, era necesaria, porque las normas de Castellón del año 1932 no están de acuerdo con la fonética valenciana y necesitaban una reforma, por culpa de sus errores e inconvenientes.

III. LA LENGUA VALENCIANA EN CONCRETO

Con este capítulo entramos ya de lleno en el tema más interesante. ¿Qué es la lengua valenciana? ¿Dónde está? Vamos a contestar estas interrogantes.

La Lengua Valenciana hablada la encontraremos en labios del pueblo; es esa conversación que encontramos unas veces viva, dulce, alegre, respetuosa; en otras ocasiones, triste, áspera, melancólica, violenta, burlona o descarada, según las personas y las situaciones de los que la hablan. No es necesario salir de casa para encontrarla, ya que, desde la más tierna infancia la hemos recogido de los labios de nuestros padres.

La Lengua Valenciana bien escrita ya es más difícil de encontrar, porque la moda actual es escribir en catalán o en un valenciano híbrido por su catalanización. ¿Por qué?; la explicación – intereses económicos o compromisos políticos aparte – es muy fácil: en catalán está todo estructurado y codificado, mientras que en valenciano está casi todo aún por hacer. La gente se escora siempre hacia lo más fácil, elige casi siempre lo más cómodo. De aquí la necesidad de ir haciendo, poco a poco, con paciencia y tenacidad, todo lo que se ha de hacer, empezando por la ortografía y siguiendo por la gramática y el diccionario, para que los escritores valencianos dispongan de todo lo que necesiten para escribir con seguridad y soltura en la lengua propia, hasta elevarla al nivel de esplendor que le corresponde y que le concedieron nuestros clásicos.

1. EL VOCABULARIO

Mientras se publica el gran Diccionario normativo de la Lengua Valenciana por la Academia correspondiente (tal vez sea esto lo más urgente, tras la codificación ortográfica), se pueden utilizar el Diccionario Catalán-Valenciano-Balear de Mosén Alcover, con las debidas reservas; el diccionario de Escrig-Llombart (quienes dispongan del mismo); el diccionario del P. Fullana, que contiene 45.000 palabras, muchas de ellas recogidas de boca del pueblo por el autor, y los dos vocabularios recientemente publicados por el GAV y por Valencia 2000, redactados, el primero, por un colectivo de profesores y el segundo por Miedes. Todos esos diccionarios, como toda obra humana, tienen imperfecciones; pero son valencianos, cosa que es de desear en otros diccionarios que se dicen “valencianos” y son copias serviles de los catalanes.

2. LA GRAMATICA

Mientras no se publique, por la autoridad competente, la Gramática normativa de la Lengua Valenciana, se debe de estar vigilantes para no aceptar, como valencianas, gramáticas que, circulando bajo el nombre de valencianas, se amoldan en todo a la codificación de la lengua catalana.

La gramática de Sanchis Guarner es aprovechable en muchos conceptos; pero, si bien registra en ocasiones las dos formas, la valenciana y la catalana, acaba siempre aconsejando la catalana. La gramática de Carles Salvador, igualmente aprovechable en parte, no está libre de excesivas concesiones al catalán. La de “Lo Rat Penat” es muy breve. La del P. Fullana, la más segura, necesita de pequeños retoques en la ortografía. No es necesario añadir que ofrecen plena garantía las gramáticas que se publican bajo los auspicios de la Academia de Cultura Valenciana y de “Lo Rat Penat”.

A. MORFOLOGIA

A.1 EL ARTICULO DEFINIDO

a. El uso ha establecido el artículo neutro LO, especialmente cuando va delante de un adjetivo sustantivo (lo bo, lo millor). Admitiéndolo se enriquece la lengua. El P. Fullana ya lo admitía, dada su popularidad.

b. Los artículos LO y LOS, como masculinos, se vienen usando desde tiempos remotos (en el Maestrazgo dicen: lo sinyó retó). Estando estas formas vivas en algunos lugares del Reino, deben ser conservadas como normales, junto a las introducidas y generalizadas modernamente EL y ELS.

c. Parece conveniente regularizar, para una mayor claridad, el uso del artículo definido EL, LA, LO delante de relativo (el que, la que, lo que). Así se distinguiría mejor el masculino del neutro.

A.2 LOS PRONOMBRES PERSONALES

La forma en nominativo del pronombre de primera persona es, como en los tiempos clásicos, YO.

Junto a las formas nosatros y vosatros se deben poner como correctas, aunque no estén tan vivas, las formas nosatres y vosatres. En cambio, se deben tildar de vulgares mosatros, matros y vatros. La formas nosaltres y vosaltres son arcaismos, que ni literariamente deben usarse porque están completamente muertas en todo el dominio valenciano.

Las formas átonas me, te, se, ne, lo, los, nos, vos están plenamente extendidas; pero no us. Usar es y se por nos es un vulgarismo. Las formas átonas terminadas en vocal se eliden delante de una forma verbal comenzada en vocal, quedándose en m’, t’, s’, n’, l’. Detrás de una forma verbal acabada en vocal, las formas átonas mencionadas (excepto vos) descansan en ella y pasan a ‘m, ‘t, ‘s, ‘n, ‘l, ‘ls. Están bien como están: les, li, ho.

Las formas llamadas “reforzadas” em, et, es, en, el, els, ens, deben considerarse como legítimas.

Aunque el neutro ho, se pronuncie en muchas ocasiones como hu (ya ho veig = ya hu veig), parece ser que lo correcto es escribirlo ho.

El pueblo no admite la restauración del pronombre reflexivo hom, a pesar de ser clásico. Está olvidado en toda el área valenciana y se le sustituye por u, se, o es (u diria, se diria o es diria).

A.3 LOS PRONOMBRES POSESIVOS

Las formas velencianas del pronombre posesivo son: meu, teu, seu, nostre, vostre, meus, teus, seus; meua, teua, seua; meues, teues, seues; nostre, vostre; nostres, vostres. Son inadmisibles en valenciano las formas: meva, teva, seva, meves, teves, seves.

Llur y llurs no pertenecen a la lengua hablada.

Las formas reducidas del posesivo son: mon, ton, son; mos, tos, sos; ma, ta, sa; mes, tes, ses.

A.4 DEMOSTRATIVOS

Las formas vivas de los pronombres demostrativos en valenciano son: est o este, eix o eixe, aquell, con los correspondientes femeninos y plurales: esta, eixa, aquella; estos, eixos, aquells; estes, eixes, aquelles.

Por influencia del catalán se están introduciendo las formas arcaicas reforzadas: aquest, aquesta, aqueix, aqueixa, con sus plurales: aquests o aquestos, aquestes; aqueixos, aqueixes. Estas formas no están vivas en el lenguaje hablado valenciano y el pueblo no las acepta; le parecen un anacronismo.

A.5 RELATIVOS

En algunos lugares aún está vivo el uso de qui como sujeto o complemento de persona. Aunque hoy, por influencia del castellano, se ha generalizado el “que” para todo, aquel uso es perfectamente legítimo y se debe trabajar para reintroducirlo, generalizándolo.

A.6 NUMERALES

El sistema de los numerales valencianos se parece más al latín que al catalán. Se deben eliminar del valenciano las siguientes formas catalanas:

Cardinales: dugues o dues, vuit, disset, divuit, dinou, seixanta, vuitanta, vuit-cents, milio, bilio, etc…

Ordinales: cinque, sise, sete, huite, etc… (arcaismos)

Partitivo: meitat (arcaismo)

Las formas valencianas correspondientes son las siguientes:

Cardinales: dos, huit, desset, dihuit, deneu, xixanta, huitanta, huit-cents, millo, billo, etc…

Ordinales: Se aconsejan las formas derivadas del latín: quint, sext, septim, octau, nove, decim, undecim, duodecim, vigesim, trigesim, quadragesim, quinquagesim, sexagesim, octogesim, nonagesim, centesim, milesim, millonesim, etc…

Partitivo: mitat.

A.7 INDEFINIDOS

Atre, atra, atres, son las formas vivas en todo el Reino de Valencia y de muchos pueblos de Cataluña desde tiempos remotos. Deben ser usadas esas formas tanto en el lenguaje hablado como en el escrito. Las formas altre, altra, altres, arcaicas, no deben ser resucitadas por innecesarias.

A.8 EL FEMENINO Y EL PLURAL

Hay palabras que en valenciano tienen un género gramatical y otro en catalán, en castellano o en valenciano antiguo. En caso de duda debe de consultarse el Diccionario.

Las palabras masculinas terminadas en U, en valenciano, hacen el femenino, generalmente en UA y no en VA: meu/meua, teu/teua, seu/seua, hereu/hereua y el plural en UES: meues, teues, seues, hereues. (En catalán: meva, teva, seva, hereva, etc…)

Muchas palabras valencianas que en singular acaban en E, en plural acaban en NS, desde antiguo. Finales estos que deben observarse en valenciano: jove/jovens; verge/vergens; home/homens. Estas formas están de acuerdo con la etimología latina. (En catalán: joves, verges, homes, etc…)

Igualmente se debe hacer notar que en valenciano existen plurales en OS, a los que en catalán corresponden plurales en S y viceversa. Por ejemplo, en valenciano: gojos, vasts. En catalán: goigs, vastos.

Como en época clásica, palabras terminadas en SC, SP, ST, en singular, tienen su plural en valenciano añadiendo una sola S, mientras que en catalán acaban en OS. Ejemplos: valenciano: vascs, cresps, moriscs, suposts, toscs; en catalán: vascos, crespos, moriscos, supostos, toscos.

A.9 EL VERBO

Esta parte de la oración es la más importante de la Morfología.

Para los verbos tenemos paradigmas seguros, tanto para los regulares como para los irregulares, en gramáticas y opúsculos especiales genuínamente valencianos; no obstante lo cual, haremos algunas obervaciones (1).

(1) (Cfr. Mn. Ricart Puig: “La Conjugació verbal valenciana”. Antoni Fontelles: “La flexio verbal en la Llengua Valenciana”)

Son valencianas las denominaciones: género, número, modo, perfecte, imperfecte, plusquamperfecte, y no las catalanas: genere, nombre, mode, perfet, imperfet, pluscuamperfet.

El verbo ser en valenciano da eres y no ets; fon y no fou; ser y no esser; sent y no essent; segut o sigut y no estat.

El valenciano hace una clara distinción entre los verbos ser y estar, los cuales usa tal como lo hace el castellano: “Ja hi som aquí”, es frase catalana; el valenciano dice: “Ya estem aci”.

Como regla general se puede decir que, en el Reino de Valencia, ha desaparecido el verbo ser como auxiliar de los tiempos compuestos, sustituido por el verbo haver. Sí se conserva como auxiliar de la voz pasiva de los otros verbos.

Se ha de distinguir, en los paradigmas verbales, entre lo normativo, que es lo más habitual, y lo permitido por estar vivo en alguna comarca de la región. Estas últimas formas las podrán usar los nativos; pero no deben ponerse como norma.

a. Presente de indicativo. Lo normativo es: parle, parles, parla, parlem, parleu, parlen. Yo venç, promet, sent.

Son formas dialectales: parlo, venço, sento; ella parle, cante, etc…

b. Pretérito imperfecto. Normal: cantava, vencia, sentia. Dialectal: cantave, vencie, sentie.

c. Perfecto simple. Junto al perfecto perifrástico, que se ha generalizado bastante en toda la región valenciana (vaig anar, vas vindre, etc…) está el perfecto simple (aní, cantares, tornà, etc…), muy usual en la comarca central de Valencia y en nuestros clásicos. Las dos formas son legítimas. Es aconsejable que se usen las dos formas para darle variedad al idioma que, de este modo, queda enriquecido.

d. Presente de Subjuntivo. Son formas verbales:

1ª conj. 1 –e, 2 –es, 3 –e; 4 –em, 5 –eu, 6 –en.

2ª conj. 1 –a, 2 –es, 3 –a; 4 –am, 5 –au, 6 –en.

3ª (pura). 1 –a, 2 –es, 3 –a; 4 –am, 5 –au, 6 –en.

En cambio son catalanas las formas:

1ª conj. 1 –porti, 2 –portis, 3 –porti, 6 –portin.

2ª conj. 1 –temi, 2 –temis, 3 –temi, 6 –temin.

3ª (pura). 1 –senti, 2 –sentis, 3 –senti, 6 –sentin.

3ª (incoactiva) 1 inverteixi, 2 inverteixis, 3 inverteixi, 6 inverteixin.

e. Imperfecto de Subjuntivo. Son valencianas las terminaciones:

1ª conj. –ara, -ares, -ara; -arem, -areu, -aren.

2ª conj. –era, -eres, -era; -erem, -ereu, -eren.

3ª conj. –ira, -ires, -ira; -irem, -ireu, -iren.

Son formas arcaicas:

1ª conj. –as, -asses, -as; -assem, -asseu, -assen.

2ª conj. –es, -esses, -es; -essem, -esseu, -essen.

3ª conj. –is, -isses, -is; -issem, -isseu, -issen.

Son catalanas:

1ª conj. portès, portessis, portes, portèssim, portèssiu, portessin.

2ª conj. vencès, vencessis, vencès, vencèssim, vencèssiu, vencessin.

3ª conj. Sentís, sentissis, sentís, sentíssim, sentíssiu, sentíssin.

Ya que un estudio más detallado del verbo se ve en la Morfología, aquí solamente llamaremos la atención sobre un par de hechos diferenciados entre el valenciano y el catalán.

El nexo catalán EIX, en los verbos incoactivos, se convierte en valenciano en IX. (florix, no floreix).

La terminación arcaica ESC o ISC, en valenciano moderno es IXC. (cobrixc, no cobresc ni cobrisc).

En valenciano la segunda persona del plural del presente de subjuntivo y del imperativo de la 2ª conjugación, acaba en: -am, -au, en vez de –em y –eu. (valenciano: capiam, capiau; catalán: capiem, capieu).

A.10 ADVERBIOS

El estudio analítico del adverbio está contenido en la Gramática Elemental del P. Fullana, que recoge más de cuatrocientos adverbios, clasificados en adverbios calificativos (114), de tiempo (82), de lugar (92), de cantidad (45), de orden (30) y de afirmación, negación y duda (51). No están todos en la lista. En este punto tan solo queremos mencionar algunos de los más frecuentes de los que, a pesar de ser catalanes, se están introduciendo indebidamente.

Son estos: en lloc (en cap banda), enrera (arrere o atràs), dessota, a la dessota (davall), avui (hui), aviat (pronte), dempeus (de peu, dret), gaire, gairebe (a penes), de sobte (de repent), força (molt, a munto), adhuc (encara), tarda (vesprada), alehores (en aquell moment), abans d’ahir (despusahir), demà passat (despusdema), doncs (per tant, puix), etc…

Aunque “avui” permanezca vivo en algún pueblo valenciano limítrofe con Cataluña, debe ser preferido el correspondiente “hui”, por ser el más generalizado y haber sido, asimismo, usado por nuestros clásicos.

A.11 PREPOSICIONES Y CONJUNCIONES

Dado el carácter de instrumentos de relación entre palabras o entre oraciones de la preposición y de la conjunción, respectivamente, será preferible estudiarlas en la Sintaxis. Para su conocimiento morfológico puede verse la Gramática Elemental del P. Fullana, que contiene listas bastante interesantes de las dos partes referidas de la oración.

B. LA ORTOGRAFIA

Afortunadamente la Ortografía valenciana ya está al día, normalizada por la Academia de Cultura Valenciana, con el mayor acierto, dentro de lo que cabe, en una materia tan convencional y sujeta a nuevos perfeccionamientos.

1. La reforma goza de la más alta autoridad por haber sido realizada por la Academia de Cultura de acuerdo con “Lo Rat Penat” y la conformidad de las entidades culturales y personalidades del mundo de la cultura valenciana (no se olvide que el Centro de Cultura, ahora Academia, y “Lo Rat Penat” fueron las entidades más importantes que firmaron las bases ortográficas de 1932). Incluso fue aceptada multitudinariamente en un acto histórico celebrado en El Puig.

2. La reforma se ha llevado a cabo después de un estudio concienzudo previo, que está recogido en el opúsculo, publicado por la Academia, titulado “Documentació formal de l’Ortografia de la Llengua Valenciana”.

3. La reforma se ha inspirado en un criterio prudente, dejando de lado la tendencia excesivamente etimologista de las anteriores normas; pero haciendo determinadas concesiones, es decir, sin hacer la reforma tan radical como sin duda se podría hacer.

4. La reforma introduce, o mejor dicho recupera, letras tan valencianas como la Ch y la Y griega y elimina letras inútiles, simplificando grupos, etimológicos o no, que son totalmente inexistentes en valenciano, fonéticamente, como: TM, MPT, TN, TLL, TZ, TJ, TG, TX.

5. La reforma aplica un criterio de sencillez, coherencia y universalidad, evitando cargar a los usuarios del sistema con una letanía de excepciones; esto hace más fácil la escritura del valenciano para los que no conocen el latín (por ejemplo, se escriben consonantes sordas en la finales que han dejado de ser sonoras en la lengua del pueblo: P, T, C, en vez de B, D, G).

6. La reforma se basa en la fonética viva y actual del idioma valenciano. Ya no se escribe: setmana, rotllo, organitzar, espatlla, platja, metge, Betxi, etc… sino semana, rollo, organisar, espala, plaja, mege, Bechi, etc… Una vez ya en vigor la reforma ortográfica de nuestra Academia, es un deber colectivo seguirla estrictamente si no queremos volver a la anarquía de otros tiempos o que la Lengua Valenciana se corrompa por la influencia de lo escrito sobre el lenguaje hablado (2).

(2) Las normas de la Academia de Cultura Valenciana fueron estudiadas y ligeramente retocadas en una reunión que tuvieron el día 5 de abril de 1982 las Asociaciones y Entidades culturales valencianistas más representativas, convocadas al efecto por la Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana y posteriormente publicadas por la Secretaría Técnica de la misma Conselleria. La actual Conselleria ha retornado a la normativa catalana bajo el disfraz de las “Normas de Castellón” que no las sigue nadie y con ese rótulo levanta bandera para introducir la totalidad de la normativa lingüística catalana, operación en la que el instrumento principal son el Instituto de Estudios Catalanes (I.E.C.) y la Universidad.

C. SINTAXIS

Muchos filólogos, cuando hablan de los elementos constitutivos de una lengua, tan sólo nombran estos tres: el fonético, el morfo-sintáctico y el léxico, considerando la Sintaxis como un aspecto o matiz de la Morfología: el uso de las formas. Del mismo modo hay gramáticas que no le dan a la Sintaxis la menor importancia; p. ej. la Gramática de Sanchis Guarner no contiene una Sintaxis; pero su curso de Gramática Normativa para uso de los valencianos contiene particularidades valencianas sintácticas, recomendando que otras catalanas se han de preferir. En cambio tenemos una buena Sintaxis en la Gramática valenciana del P. Fullana, que habla de concordancias, régimen y construcción y explica la Sintaxis de las oraciones y todo ello con el mejor de los criterios. Nosotros no vamos a estructurar aquí un tratado, sino tan sólo unos hitos, dentro de los cuales se ha de mover la Sintaxis valenciana, dejando su ampliación para los tratados correspondientes.

La Sintaxis valenciana es, esencialmente, igual a la castellana y a la catalana. Todas estas lenguas han hecho cambios morfo-sintácticos parecidos; han dejado la declinación y han construido las propias modificaciones en el paradigma del verbo. Por lo que respecta a las reglas a las que se han de ajustar las relaciones expresadas por las palabras, o sea en cuanto a la oración (dentro del cambio al desarrollo analítico, diferente al sintáctico de la oración latina) todas las lenguas neo-latinas usan la sintaxis latina, a la que aplican la morfología y el léxico novo-latino o románico propio.

Todas las relaciones de las palabras entre sí, como dice el P. Fullana, se reducen a tres: concordancia, régimen y construcción.

La Concordancia en valenciano no tiene nada especial. Es, como la castellana y la catalana, heredada del latín. Solamente veremos ahora la Sintaxis del régimen y de la construcción.

Pasaremos, como caminando sobre ascuas, sobre los artículos, el verbo, que es como la espina dorsal de la Sintaxis y en el uso del cual más peculiaridades tiene la Lengua Valenciana.

C.1 EL ARTICULO

El idioma valenciano usa el artículo neutro LO; mientras que el catalán lo rechaza.

C.2 EL ADJETIVO POSESIVO

Los posesivos meu, teu, seu, mon, ton, son, y sus plurales preceden, por lo general en valenciano, a la cosa o cosas a las que se refieren. Valenciano: el meu pare, ton pare, ma mare, la meua mare, ma casa, ta sogra, etc… En catalán: casa meva, casa teva, etc…

C.3 EL RELATIVO

Es muy valenciano el uso del relativo QUI, referido a personas: escric al meu amic, qui ha vengut d’America.

C.4 EL REFLEXIVO

No se usa ya en valenciano el reflexivo arcaico catalán hom. En su lugar se utiliza ES o SE. Valenciano: es diu o se diu; catalán: hom diu.

C.5 EL PRONOMBRE ADVERBIAL

En valenciano apenas si se utiliza el pronombre adverbial HI (Cfr. Morfología)

Del mismo modo tampoco se abusa en valenciano del pronombre adverbial EN. Ejemplos. Valenciano: no anire a viure alli; catalán: no hi aniré a viure. Valenciano: compra un diari i llig tots els fulls; catalán: …i en llig tots els fulls. Valenciano: ya estan ells advertits; catalán: ya en son advertits. Valenciano: Ha vingut, per se n’ha anat; catalán: …pero s’hi ha marxat.

C.6 REGIMEN DEL VERBO

a. En lengua valenciana el complemento directo lleva la preposición A en los verbos activos si vienen referidos a persona o cosa personificada. (Cf. Fullana: Gramática Elemental, pag. 190)

Cuando el complemento es un pronombre fuerte: Tu a mi no em vols.

En la expresión l’u a l’atre.

Cuando el complemento es un nombre propio personal, no precedido de determinativo alguno: Yo ame a Deu. ¿Has cridat a Lluis?

En el segundo término de una comparación cuando le falta el verbo: ¿El vols molt? – Si, tant com a mon pare.

Delante del interrogativo qui: ¿A qui busquen?

Y, en general, cuando lo exija la claridad de la frase: L’acaçava com el llop a la vaca o com la vaca al llop.

En los otros casos el complemento directo no suele llevar la preposición A, tal como se da en el latín: Jaume I conqueri Valencia. Visitarem Borriana, Paris i Londres. Han fet vindre el carro. Canteu l’Himne.

b. En valenciano se distingue perfectamente el complemento de lugar a donde se va, de el del lugar donde se está; en valenciano: vaig a Valencia i estic en Valencia; es a l’horta i està en l’horta; en catalán: es a Valencia, es a l’horta.

c. Los verbos que indican compañía se construyen en valenciano con las preposiciones EN o AB y no con amb. Valenciano: estic én mon pare, én ma tia. Catalán: estic amb mon pare, amb ma tia. En valenciano la preposición clásica ab sólo se usa literariamente.

d. Los verbos que indiquen relación de instrumento o medio se construyen asimismo con las preposiciones EN o AB. Valenciano: arruixar én el poal, adornar én flors, ferir-se én el gavinet, rodejar én la ma alguna cosa. En catalán se cambia la preposición EN por AMB.

e. Igualmente en valenciano se usa én o ab y no amb en verbos que indiquen modo o manera: ves én prudencia, fes-ho én bons modos.

f. El valenciano distingue perfectamente entre ser y estar. Valenciano: estic aci, he segut nomenat secretari. Catalán: ja hi soc aquí, he estat nomenat secretari.

g. No admite el valenciano – como ya hemos dicho – la forma impersonal introducida por el reflexivo HOM. Valenciano: s’ha de fer correr; catalán: hom ha de fer correr.

h. En valenciano resulta normal la sustantivación del infinitivo mediante el artículo: el correr massa te perjudica, té l’anar molt boniquet. Esta construcción está prohibida en catalán.

i. El valor perfectivo, expresado por un infinitivo o participio, se distingue en valenciano del valor temporal por el uso del verbo estar en lugar del verbo ser: es anunciat, no es lo mismo que, està anunciat. En catalán se usa en ambos casos el verbo ser: es anunciat.

j. El valenciano no usa el giro tot, más un gerundio. En catalán: tot cantant, tot burlant-se. En valenciano: quan cantava o estant cantant o mentres cantava.

C.7 REGIMEN DEL ADVERBIO

La sintaxis del adverbio más interesante es la de los modismos adverbiales. Sería muy costoso descender a la casuística de las diferencias entre el valenciano y el catalán por lo que se refiere al uso de preposiciones y adverbios. Badía Margarit recoge, en su Gramática catalana, más de ciento veinte adverbios y modos adverbiales, pocos de los cuales son aprovechables en valenciano, al menos en su construcción, cuando no son recreación de a normativa moderna catalana. Entre los de uso literario mencionaremos los siguientes: a betzef o a belquema (en abundancia); a la gatzoneta (ajopits); a tot estrop (continuament); amb pro feines (penosament); de cop sobte (de repent); de sopols (a pols). Entre los giros más usuales citaremos, p. ej.: a dretes ( a posta); a l’escapça (en blanc); amb un girar d’ulls (én un girar d’ulls); de bursada (sense perseverancia); de debo (de veres); de dret (al dret); de pura pensa (instintivament); de per riure (de mentiretes o de broma); d’un plegat (d’una vegada); mes aviat (mes be), etc…

C.8 REGIMEN DE LA PREPOSICION

Las preposiciones valencianas, como las castellanas y catalanas, proceden del latín. El fenómeno más significativo es la pérdida de la preposición CUM en valenciano y catalán. Nuestra lengua clásica lo sustituyó por AB; los catalanes actuales usan en su lugar AMB. Los valencianos usamos la preposición EN.

Particularidad valenciana es el uso de AD por A, delante de vocal para reforzar la preposición: di-li-ho ad ella.

También el valenciano usa en muchas ocasiones PER A en vez del catalán PERQUE o sencillamente PER, como lo veremos al hablar de las oraciones subordinadas.

El valenciano es visceralmente contrario a ciertos catalanismos como p. ej. los siguientes: des que (des de); a sabuda de o sense sabuda de (sabent-ho o sense saber-ho); en esguard de (en comparacio de); así como ciertas combinaciones de adverbios y preposiciones, tales como: al davant de (davant de); al darrere de (darrere de); al damunt de (damunt de); al dessota de (baix de); al defora de (fora de).

Finalmente el valenciano usa en bastantes ocasiones A donde el castellano pone DE y viceversa.

C.9 REGIMEN DE LA CONJUNCION

El valenciano coincide con el catalán en algunas conjunciones, al igual que con el castellano; pero no puede admitir la conjunción que con e abierta: que, no què. Ni es admisible la conjunción pero con o abierta y acentuada: pero, no però. En el lenguaje literario se admiten algunos arcaísmos, como puix. En cambio la lengua popular valenciana no transige con giros tales como: no gens menys, amb tot, fins i tot, més aviat, malgrat, etc…

Las principales particularidades en el uso de las conjunciones en valenciano son las siguientes:

Se permite introducir una oración subordinada por medio de las preposiciones A, DE y EN: a que, de que, en que. En catalán, en cambio, se suprime la preposición. Ejemplos: En valenciano, estem acostumats a fer-ho; no acabem mai de treballar; empenyat en fugir; gracies a que; s’encabota en que li donen la casa. En catalán: gracies que; s’entesta que li donin la casa.

En las oraciones temporales, las construcciones valencianas: a continuacio, cada volta o mentres, tienen en catalán el equivalente: tot seguit, cada pic o mentre.

D. SINTAXIS ORACIONAL

Como ya anticipábamos al principio, la sintaxis de oraciones es sustancialmente la latina en las lenguas peninsulares románicas, con mínimas variaciones. Señalaremos, no obstante, algunas peculiaridades del valenciano:

1. Oraciones de temor. Cuando se da una oración de subjuntivo en valenciano se utilizan las formas verbales en –ara, -era, -ira (anara, vinguera, partira); mientras que el catalán las usa en –és, -essis, -és, -éssim, -éssiu, -essin para los de la primera y segunda conjugación y en –ís, -issis, -ís, -issim, -issiu, -issin, para los de tercera, etc… Valenciano: tenia por de que vinguera. Catalán: tenia por que vingués, que morís.

2. Oraciones negativas. En valenciano no se emplea nunca el modismo “no pas”, que el catalán emplea a imitación del estilo francés. En valenciano no se permite la antedicha partícula ni en oraciones negativas, ni conminatorias, ni interrogativas.

3. Oraciones temporales. Estas oraciones comienzan en valenciano por “mentres”, “tan pronte com”, “des de que”; pero en catalán tienen su parejo en “mentre”, “tan aviat com”, “des que”.

4. Oraciones concesivas. Estas oraciones comienzan en valenciano por “a pesar de”, “no obstant que”. En catalán van encabezadas por “malgrat”, “tot i que”.

E. FONETICA

La Fonética es la parte más importante de la lengua; tanto, que el cambio más insignificante de sonidos hace cambiar el significado de un mensaje hablado (no es lo mismo una parra que una porra). La Fonética influye en la Gramática y no al revés. Por más que se propugne la normativa gramatical catalana, no se conseguirá que los valencianos digan: “curona”, “puderós” y “chuculata”.

El Reino de Valencia, dentro de la unidad sustancial de su fonética, presenta unas pequeñas variantes de pronunciación. Hay una modalidad al norte (la zona que se aproxima al tortosino), hay otra en la zona central de Valencia, denominada zona del “apichat” (3).

(3) La zona del “apichat” comprende desde “La Vall de Segó” por el Norte, hasta la Albufera y la orilla izquierda del Júcar, de Alzira hacia arriba por el Sur, comprendiendo el Bajo Palancia, el Campo de Líria y la Huerta de Valencia, el Llano de Quart, parte de la Ribera Alta, la ciudad de Gandía y en la provincia de Castellón, Onda, Sueras y Tales.

Dado el hecho de esa pluralidad fonética, sin perjuicio de poder hablar cada uno legítimamente su modalidad, los filólogos valencianos se inclinan por la pronunciación más generalizada y más rica de todas, para tenerla como normativa y a fin de darle unidad a la lengua. Esa fonética es la de la Plana de Castellón y de los pueblos de Valencia y Alicante que no hablan “apichat”. Las razones son éstas:

La fonética preferida es la más semejante a la de nuestros clásicos y la más rica fonéticamente porque conserva la distinción entre la B y la V, esta última tan valenciana (bull y vullc) y la diferencia entre S fuerte y S suave o sonora (casa y caça). Asimismo conserva un sonido más al distinguir entre CHE y GE y XE (churro y jove y Xàtiva). Esta pronunciación debe aconsejarse a las personas cultas y enseñarse habitualmente en las escuelas.

Haremos una comparación entre la fonética valenciana y la catalana, para que se comprendan mejor las características de nuestra lengua.

E.1 LA PRONUNCIACION DE LAS VOCALES

Ya hemos insinuado más arriba que el catalán añade al conjunto de las vocales valencianas (abiertas y cerradas) una vocal neutra o mixta, que invade constantemente el lenguaje. Además, las Oes átonas las pronuncia todas en U. Este hecho, teniendo en cuenta su frecuencia, es tan importante y afecta de tal modo a la pronunciación, que diversifica los dos sistemas valenciano y catalán, puesto que produce una permanente diferenciación del lenguaje. Pero existen asimismo diferencias en el uso de las consonantes. Indicaremos en primer lugar las diferencias en el sistema vocálico.

a. En sílabas fuertes o acentuadas

Muchas palabras que en Barcelona se pronuncian en E abierta: ple, sec, seda, dret, cera, cep, veta, negre, enveja, per, tres, estret, net, vermell, abella…; los diminutivos en – et (pasturet, netet); los infinitivos en – er (correr) y los derivados con terminación en – esa (vellesa), se pronuncian en valenciano con E cerrada. Por lo general se trata de palabras en las que la E deriva de una E larga o de una I breve latinas. Así en valenciano pronunciamos: plé, séc, cép, envéja, estrét, abélla, etc…; pastorét, netét, etc... ; belléa, puréa, etc…

b. En sílabas débiles o no acentuadas

En Barcelona la a tiene un sonido totalmente diferente en las sílabas fuertes que en las débiles (es el de la vocal neutra o mixta):

a fuerte (como en valenciano): cas, clar, ma, nau.

a débil (vocal neutra): casset, claror, poma, dona. Fonéticamente: kessèt, cleró, pòme, dòne.

La e tiene el mismo sonido que la a débil (vocal neutra). Así, según lo constata Pompeu Fabra, son homófonos: teulada y taulada (uno de teula = teja, y el otro de taula = mesa); Pauet y peuet (derivados respectivamente de Pau = Pablo y de peu = pie). Suenan igual también regle y regla, negre y negra.

La o átona o débil es pronunciada u. Ejemplos: las palabras content, poderos, frontera, que en valenciano se pronuncian tal como están escritas, en Cataluña oriental suenan: cuntent, puderos, fruntere. Son homófonos podia y pudia, ollada y ullada.

También la Gramática normativa catalana aconseja que el diptongo ou se pronuncie au (ploura se pronunciará plaura).

Si se tiene en cuenta la gran cantidad de vocales átonas que aparecen en cualquier escrito, se verá la enorme diferencia que existe entre la fonética valenciana y la catalana, sin tener en cuenta otras diferencias.

E.2 LA PRONUNCIACION DE LAS CONSONANTES

Aunque las divergencias entre el catalán y el valenciano no sean excesivas en cuanto a la pronunciación de las consonantes, señalaremos algunas.

a. Las consonantes c y g, situadas entre una vocal y una l, son, frecuentemente, geminadas en catalán, dando dd y gg. No lo son en valenciano. Ejemplos: tecla, espectacul, regla, segle, juglar, dan en catalán tec.cla, espectac.cle, reg.gle, seg.gle, jug.glar.

b. La consonante b, situada entre una vocal y una l, se gemina en catalán dando b.b, y no en valenciano. Ejemplos: poble da pob.ble y, en ocasiones pop.ple.

Lo mismo cabe decir de la p, detrás de una vocal y seguida de una l, que en catalán de una p geminada (p.p). Ejemplos: triple da trip.ple. No así en valenciano.

c. En valenciano generalmente las letras b y v representan respectivamente las consonantes bilabial b y labiodental v (herba y servir). En catalán siempre suenan igual la b y la v (veure y beure). Decimos “generalmente en valenciano” porque este fenómeno también se da en la zona del “apichat”.

d. En catalán existe la l geminada (l.l). en valenciano ha desaparecido casi por completo. Ejemplos: en catalán, al.legar, il.lustre, metal.lic; en valenciano, alegar, ilustre, metalic.

Igualmente en valenciano desaparece el sonido de la t en el grupo tll. Ejemplos: en catalán, ratlla, espatlles; en valenciano, ralla, espales.

e. El catalán mantiene la geminación de la m y de la n (mm, nn). En valenciano se simplifica. Ejemplos: en catalán, setmana, pronunciado semmana, mientras que en valenciano es semana; cotna, pronunciado conna, de cona en valenciano.

f. La c y la g suenan en valenciano como están escritas. En catalán hay ocasiones en que suena la c como g y la g como c. Ejemplos: dracma, regne, se pronuncian en catalán como dragme y recne.

g. La – r final absoluta se suprime en catalán por lo general. En valenciano tan sólo en la zona limítrofe con Cataluña. En catalán se suprime en los casos siguientes:

En infinitivos de los verbos: parlar, voler, correr, coneixer.

En derivados en – er: ferrer, galliner, sabater, fuster.

En derivados en – ar: colmenar, pinar, bestiar.

En derivados en – dor: governador, teixidor, volador.

En nombres verbales en – tor y – sor: inventor, inversor, protector.

En palabras diversas: clar, plaer, sancer, diner, ahir, flor, plor, por, madur, cantar (catalán: cantir), etc…

h. La gramática catalana recomienda pronunciar una serie de grupos consonánticos que han sido simplificados en el valenciano: mpt, pt, nt, tm. Por ejemplo: redemptor, escriptor, assumpcio, premsa, etc…, que en valenciano han quedado en redentor, escritor, assuncio, prensa, etc…

i. El grupo dv, en catalán popular, da vv o bb. Ejemplo: advent suena evvent o ebbent.

j. La consonante palatal africada ch, al principio de palabra o de sílaba, se vuelve fricativa sorda en catalán, circunstancia que no se da en valenciano. Ejemplos: charrar, puncha, chocar suenan en catalán con s (la x de caixa): sera, punse, socà.

k. Muy rara es en el Reino de Valencia la omisión de la semivocal i delante de la s fricativa sorda (la i del grupo ix). En el catalán oriental esa i no suena en absoluto. Ejemplos: aixina, caixa, baix en catalán suenan asine, case, bas.

l. Las terminaciones en – ada, - ades, - ador, - adora, - adors, - adores, en catalán se pronuncia tal como se escriben. En valenciano se pierde la de de esas terminaciones. Ejemplos: en catalán, vesprada, menjades, comprador, ventiladors; en valenciano, vesprà, menjaes, compraor, ventilaors, etc…

m. Igualmente en valenciano y de acuerdo con los clásicos, la s intervocálica de las terminaciones en – esa desaparece, mientras que se conserva en catalán. Ejemplos: catalán, fortalesa, riquesa, vellesa, en valenciano, fortalea, riquea, vellea.

n. El valenciano mantiene la s final de ciertas palabras cultas como sintaxis, dieresis, diocesis, tesis, tisis, etc… El catalán la suprime.

o. El valenciano huye de palabras acabadas en – us, como Augustus, tipus, etc… las cuales son admitidas por el catalán.

p. Finalmente hemos de hacer constar que entre el catalán y el valenciano hay muchas divergencias en el vocalismo de las mismas palabras, incluso por escrito (además de las derivadas de la pronunciación de las vocales en sílaba átona). Ejemplos: en catalán, efeminat, ametista, assemblea, ebenista, empar, estendart, sergent, assassi, avaria, sanefa, rancor, rodó, xerrar, bufetada, furoncul, robí, sufocar, suportar, diumenge, nèixer, treure, gener, etc… En valenciano, afeminat, amatista, assamblea, ebaniste, ampar, estandart, sargent, assessi, averia, cenefa, rencor, redo, charrar, bofetada, foruncul, rubi, sofocar, soportar, dumenge, naixer, traure, atraure, giner, etc…

Como es lógico, prescindimos de las diferencias que surgen de los vulgarismos de cada región.

Resumiendo: El valenciano tiene un sistema fonético propio plenamente característico y sustancialmente diferenciado del catalán. No basta con decir que catalán y valenciano tienen los mismos sonidos para decir que, a nivel fonético, son la misma lengua. Los sonidos son los mismos por lo que se refiere a las consonantes; pero el sistema vocálico es distinto y las consonantes son usadas y combinadas de distinta forma.

IV. LA DEFENSA DE LA LENGUA

En lo anteriormente expuesto está contenida, en síntesis, la personalidad de la Lengua Valenciana y sus características más generales en Morfología, Sintaxis y Fonética (el vocabulario no lo hemos tratado). A los que dudan de la existencia de la Lengua Valenciana y a los que dicen que es la misma que el catalán y quieren subordinarla como si fuera un dialecto, les podemos decir: la Lengua Valenciana no sólo es diferente del catalán en el habla popular, sinó también en la estructura que revelan las características que brevemente acabamos de enumerar.

La tan pregonada unidad de la lengua valenciana y catalana es un mito. Esa unidad pudo existir cuando ambas lenguas surgían de la misma fuente latina, en los siglos IX al XII; pero después, como señalaba el P. Fullana, “varen seguir diferent cami” (siguieron caminos diferentes). No se puede, por lo tanto, admitir esa unidad absoluta de la lengua. La Lengua Valenciana tiene su propia personalidad, personalidad que hoy está en peligro y que todos debemos defender.

La mejor manera de defender la lengua es hablarla y escribirla bien. Pero en estos tiempos es asimismo preciso darla a conocer como autóctona y diferenciada, divulgando los conocimientos filológicos, lingüísticos, literarios, históricos y gramaticales, para que la lengua valenciana aparezca con toda su autoctonía y personalidad. Pero existe otro factor que se ha de tener en cuenta y sobre el mismo deseo hablar antes de finalizar.

Todas las lenguas tienen un soporte que las mantiene y sin el cual están expuestas a su degradación. Me refiero a la Academia de la Lengua. Todas las lenguas cultas tienen esa defensa, llámese esa entidad cultural Academia, Instituto o de cualquier modo. Esa entidad académica vela por la pureza de la lengua y recopila las leyes referentes al bien hablar y bien escribir. La Academia es la entidad suprema e indiscutible, reconocida por todos – por encima de todos los grupos culturales que trabajan de acuerdo con ella – y garantiza la propiedad de la lengua y, al mismo tiempo, impide que ésta, abandonada a su aire, vaya degenerando lentamente, caminando hacia el caos y la desnaturalización.

Si existen una Academia gallega, otra vasca y un Instituto catalán, reconocidos por todos los hablantes de las respectivas lenguas, ¿por qué se ha de discutir la autoridad de nuestra Academia? Ciertamente esta es más ambiciosa que una simple Academia de la lengua, ya que abarca todos los campos del saber; pero tiene una sección de lengua y literatura bien acreditada. Sería conveniente, si no independizar esta Sección, al menos potenciarla, agrupando a su alrededor un núcleo de académicos y colaboradores especializados: filólogos, lingüistas, gramáticos, investigadores y escritores, en cuyo nombramiento tan sólo se tenga en cuenta su valía o méritos. Así es como se podría avanzar más aprisa en la redacción del Gran Diccionario, de la Gramática normativa y en la investigación del pasado de la lengua y de la literatura valenciana. La Academia es la que debe asesorar sobre los textos escolares y sobre los premios literarios. A ella corresponde asimismo estimular la publicación de la biblioteca de autores valencianos en su doble vertiente: ilustrada y popular.

Para terminar: Todos los que aprecien nuestra cultura, de la cual nuestra Lengua Valenciana es la parte más importante, procuremos contribuir a elevarla al más alto grado de esplendor, sin desnaturalizarla, sin desvirtuarla, sin intentar hacer de ella una lengua artificial, ni retornar al lenguaje del siglo XV. El pueblo no acepta arcaísmos ni mixtificaciones. Procuremos limpiar nuestra lengua de vulgarismos, catalanismos y castellanismos, basándonos en la lengua viva del pueblo, que es la que él entiende y quiere, porque él es quien la hace y, por lo tanto, su dueño. Esa será la mejor defensa de nuestra dulce Lengua Valenciana.

Bibliografía básica

* Academia de Cultura Valenciana. “Ortografia de la Llengua Valenciana”. 1ª edición, Valencia, 1977. 2ª edición, Valencia, 1981.
* Idem. “Documentacio formal de l’Ortografia de la Llengua Valenciana”. Valencia, 1981.
* Adlert Noguerol, M. “En defensa de la Llengua Valenciana”. Valencia, 1977.
* Alcover Sureda, Antoni Mª. “Diccionari català-valencià-balear”. Palma de Mallorca, 1930-1976 (continuacio de F. de B. Moll)
* Alminyana Vallés, J. “El crit de la llengua”. Valencia, 1982.
* Fullana Mira, L. “Gramatica Elemental de la Llengua Valenciana”. Valencia, 1915.
* Idem. “Ortografia Valenciana”, Valencia, 1932.
* Idem. “Vocabulari Ortografic Valencià”, Valencia, 1978.
* Giner Mengual, F. “Introduccio a la Lingüística valenciana”. Valencia, 1982.
* Guinot i Galan, J. Mª. “Fonetica de la Llengua Valenciana”. Valencia, 1984.
* Idem. “Gramática Normativa de la Lengua Valenciana”. Valencia, 1986.
* Sanchis Guarner, M. “Gramática valenciana”. Valencia, 1950.
* Serie Filológica. Academia de Cultura Valenciana. Revista Núm. 1. Valencia, 1986. Núm. 2. Valencia, 1987.

Josep Mª Guinot i Galan.

La Lengua Valenciana, hoy. Estudio sintético. Academia de Cultura Valenciana. Aula de Humanidades y Ciencias. Serie Filológica, Núm. 3. Valencia, 1988.

Este libro se terminó el día 3 de marzo de 1988, en el que se celebra el DIA DE LA CULTURA VALENCIANA, conmemorando anualmente la muerte de Ausias March, el más inspirado y conocido de todos los poetas valencianos.


cites

Los dialectos de la lengua lemosina son la catalana, valenciana y mallorquina. La catalana ha recibido muchos vocablos de la francesa; la valenciana, de la castellana; la mallorquina se llega más a la catalana por ser hija de ella. De todas las tres, la más suave y agraciada es la valenciana y no me lo hace decir la pasión
Gregori Mayans i Ciscar

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